España condena con toda la firmeza la ejecución de los jóvenes manifestantes Abolfazl Sepahi-Badejani y Amirhossein Safari Hosseinabadi, por las autoridades iraníes en la mañana de hoy en Isfahán, en el marco de la brutal represión derivada de las manifestaciones de la plaza Alikhani. España traslada su sentido pésame a sus familias y allegados.
Asimismo, España manifiesta su extrema preocupación por el riesgo inminente de ejecución que pesa sobre los otros ocho manifestantes encausados colectivamente en el mismo sumario: Alireza Sepahi, Ghaem Hosseini, Shervin Bagherian Jebeli, Amirhossein Maleki, Ali Dashti, Abolfazl Ebrahimi, Alireza Raisi y Amirhossein Ebrahimi-Analoucheh, cuyos casos han sido objeto de severas advertencias por parte de los relatores y procedimientos especiales de las Naciones Unidas.
España reitera su posición de principio, firme e inequívoca: la oposición absoluta a la pena de muerte en cualquier circunstancia y en cualquier lugar del mundo. La pena capital es una sanción cruel, inhumana y degradante que atenta contra el derecho primordial a la vida y la dignidad humana. Se trata, además, de un castigo de naturaleza estrictamente irreversible que elimina de forma definitiva toda posibilidad de subsanar los eventuales errores judiciales.
En línea con los pronunciamientos urgentes de la ONU, España insta con la máxima urgencia a las autoridades de la República Islámica de Irán a detener de inmediato la ejecución de las sentencias capitales pendientes y a conmutar dichas penas. Del mismo modo, exige el pleno respeto de las garantías procesales, el derecho a la defensa y el juicio justo recogidos en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, del que Irán es Estado parte.
España continuará haciendo uso de todos los canales diplomáticos a su alcance, incluyendo su membresía en el Consejo de Derechos Humanos, para exigir el fin de estas ejecuciones y promover una moratoria general sobre la pena de muerte como paso imprescindible hacia su definitiva abolición legal.