Nosotros, los ministros de Asuntos Exteriores del Grupo de Estados miembros del Sur de la UE (MED9) y/o sus representantes, nos hemos reunido en Split el 9 de abril de 2026, en presencia de la comisaria para el Mediterráneo, Dubravka Šuica, en un momento de gran inestabilidad en la región mediterránea, caracterizado por la escalada de los conflictos militares en Oriente Medio, que tienen repercusiones directas en nuestra seguridad.
Impulsados por la necesidad de hacer frente a las repercusiones de la crisis actual, reafirmamos nuestra determinación de trabajar juntos por un Mediterráneo seguro, resiliente e interconectado.
Hemos debatido diferentes aspectos de la crisis, entre ellos la seguridad marítima, económica, energética y de la cadena de suministro, la protección de las infraestructuras críticas, los riesgos medioambientales, las posibles presiones migratorias y de refugiados, y las amenazas híbridas.
Acogemos con satisfacción el alto el fuego alcanzado entre Estados Unidos e Irán, y felicitamos a Pakistán y a otros actores regionales por sus esfuerzos de mediación. Hacemos un llamamiento conjunto para que se produzca un cese inmediato de las hostilidades, una desescalada sostenida y el cumplimiento del alto el fuego en toda la región por parte de todas las partes, incluido el Líbano, lo que permitiría avanzar en las negociaciones hacia una paz duradera y sostenible. Nos preocupa profundamente que, lamentablemente, la violencia continúe a gran escala. Esto es inaceptable. También hacemos un llamamiento al pleno respeto del derecho internacional por parte de todas las partes, incluidos los principios de la Carta de las Naciones Unidas y el derecho internacional humanitario, así como el derecho internacional del mar codificado en la CNUDM, especialmente en lo que respecta a la seguridad marítima y al respeto de la libertad de navegación, incluido el paso en tránsito por el estrecho de Ormuz.
Expresamos nuestra profunda preocupación por el hecho de que, si no se mantiene el alto el fuego, la situación podría deteriorarse aún más, con importantes repercusiones para la paz y la seguridad regionales y mundiales. Coincidimos en la urgente necesidad de reforzar la coordinación, la divulgación y las políticas proactivas, a nivel regional y de la UE, para apoyar el diálogo y la diplomacia y hacer frente a los retos, en particular la migración, la seguridad marítima y la seguridad económica.
Estos acontecimientos ponen de relieve la interrelación de los retos actuales y la necesidad de una respuesta integral y coordinada, que incluya la reducción del impacto de la crisis sobre nuestros socios regionales, las infraestructuras críticas y la población civil, en particular los más vulnerables, así como sobre nuestros esfuerzos humanitarios, incluso mediante posibles corredores humanitarios. Hemos expresado nuestra solidaridad con los socios regionales y reiterado la importancia de seguir fomentando el diálogo con nuestros socios del Mediterráneo, el Magreb y Oriente Medio para promover el entendimiento mutuo y las acciones coordinadas destinadas a abordar todas las cuestiones regionales.
A la luz de estos retos, reafirmamos nuestro objetivo común de hacer del Mediterráneo una zona de paz, prosperidad y estabilidad para nuestros ciudadanos y nuestras empresas. Con este fin, acordamos reforzar nuestro compromiso con una mayor coordinación regional con los países del norte de África y de Oriente Medio para destacar la necesidad de una política estratégica común en cuestiones clave como la energía y el medio ambiente para el crecimiento y la prosperidad.
Acogemos con satisfacción el Pacto para el Mediterráneo como marco para impulsar una asociación más estructurada, equilibrada y con visión de futuro con los países vecinos del Sur, basada en la confianza mutua, la responsabilidad compartida y la implicación conjunta. Tomamos nota de los trabajos en curso sobre su Plan de Acción, que respaldará su aplicación mediante medidas concretas. Acogemos asimismo con satisfacción la labor de la Unión por el Mediterráneo en la coordinación y ejecución de proyectos del Pacto para el Mediterráneo en los ámbitos pertinentes.
En este sentido, destacamos la importancia de la conectividad y el potencial de la «Global Gateway» para impulsar una infraestructura global sostenible. Destacamos en particular el valor estratégico clave del Mediterráneo como centro neurálgico de una conectividad diversificada, resiliente y eficiente entre los mercados mundiales. En este contexto, resaltamos la importancia de proyectos de conectividad como el IMEC, el corredor logístico y económico que conectará, a través del Mediterráneo, la India, Oriente Medio y Europa. Con este fin, hacemos un llamamiento a un diálogo estructurado y exhaustivo entre los Estados miembros en el seno del Consejo de la UE sobre la interconectividad, ya que resulta crucial y oportuno a la luz de la evolución de la dinámica geopolítica y de la creciente competencia mundial en torno a las infraestructuras de transporte y energía y las redes digitales, así como en vista de la urgente necesidad de garantizar una conectividad resiliente, segura y sostenible para la UE y nuestros socios.
Compartimos la importancia de reforzar nuestros esfuerzos diplomáticos, la cooperación, la coordinación temprana y el apoyo mutuo entre los países del MED9 en todos los principales foros internacionales, así como su papel a la hora de configurar un enfoque de 360º —geográfico, temático y operativo— en todas las políticas e instrumentos de la UE, teniendo en cuenta la dimensión mediterránea.
En este contexto, acordamos reforzar nuestra coordinación en los formatos adecuados y aprovechar al máximo las próximas reuniones bajo la Presidencia croata del MED9 para impulsar estos objetivos.