El Gobierno de España expresa su enérgica condena de la grave agresión sufrida por una religiosa católica de nacionalidad francesa en Jerusalén.
España expresa su solidaridad con la víctima, y sus deseos de una pronta recuperación. El responsable debe rendir cuentas ante la justicia.
Israel debe garantizar la libertad de culto, respetar el statu quo en Jerusalén y adoptar medidas para impedir este tipo de actos violentos.