«Este informe confirma una tendencia alarmante; cada año hay más niños y niñas en el mundo que no pueden acceder a la educación. Sin embargo, hay esperanza. Desde el año 2000, la tasa de matriculación en la enseñanza primaria y secundaria ha aumentado globalmente un 30 %, y muchos países están logrando avances significativos. La UNESCO sigue plenamente movilizada para colaborar con gobiernos y socios a fin de ampliar el acceso al aprendizaje para toda la población infantil de forma acorde con las realidades locales y ofrecer a cada estudiante una oportunidad equitativa de construir su futuro». Khaled El-Enany, Director General de la UNESCO
El Informe GEM de la UNESCO de 2026
, publicado hoy, muestra que el avance en la escolarización infantil se ha ralentizado en casi todas las regiones desde 2015, con una marcada desaceleración en África subsahariana atribuida principalmente al crecimiento demográfico. Las distintas crisis, y los conflictos, también han afectado negativamente al progreso. En torno a un 17 % de la población infantil vive en zonas afectadas por conflictos, lo que supone millones adicionales de niños y niñas sin escolarizar que no figuran en las estadísticas.
Esta realidad es particularmente apremiante hoy en día en Oriente Medio, donde las tensiones regionales actuales han forzado el cierre de muchas escuelas, dejando a millones de escolares fuera de las aulas y en riesgo de retraso escolar.
A pesar de los desafíos, el Informe GEM 2026 documenta logros significativos en la educación mundial en los últimos años. Algunos países han reducido en un 80 % o más las tasas de no escolarización desde el año 2000, como Madagascar y Togo en población infantil, Marruecos y Viet Nam en adolescentes, y Georgia y Türkiye en jóvenes. En el mismo período, Côte d'Ivoire redujo a la mitad sus tasas de no escolarización en los tres grupos de edad.
Más de 25 niños y niñas adicionales en la escuela cada minuto
Con más de 1400 millones de estudiantes en 2024, la matrícula mundial ha aumentado en 327 millones, un 30 %, en la enseñanza primaria y secundaria desde el año 2000. Esta cifra también aumentó un 45 % en preescolar y un 161 % en la educación postsecundaria. Esto significa que, cada minuto, más de 25 nuevos estudiantes se suman a la escolarización.
Por ejemplo, la tasa de matriculación en la enseñanza primaria en Etiopía aumentó del 18 % en 1974 al 84 % en 2024, y la expansión de China en el acceso a la enseñanza terciaria creció a una tasa sin precedentes, del 7 % en 1999 a más del 60 % en 2024.
En promedio, las disparidades de género en primaria y secundaria se han reducido considerablemente. Por ejemplo, las niñas de Nepal han alcanzado rápidamente, y en algunas áreas han superado, a los niños gracias a reformas sostenidas en materia de igualdad de género.
Y no solo hay más niños y niñas que acceden a la educación, también son cada vez más quienes la terminan: desde el año 2000, la tasa mundial de finalización ha aumentado del 77 % al 88 % en la enseñanza primaria, del 60 % al 78 % en secundaria inferior y del 37 % al 61 % en secundaria superior.
Sin embargo, al ritmo actual de expansión, el mundo no alcanzará el 95 % de finalización de la secundaria superior hasta 2105.
Un compromiso creciente con la educación inclusiva y la financiación equitativa
El informe también destaca un compromiso mundial creciente en términos de inclusión. Desde el año 2000, muestra que la proporción de países con leyes de educación inclusiva ha aumentado del 1 % al 24 %, mientras que los que estipulan en su legislación que los niños y niñas con discapacidad deben recibir enseñanza en entornos educativos inclusivos han aumentado del 17 % al 29 %.
«El progreso no puede estandarizarse porque se suele pasar por alto el contexto. Los objetivos nacionales deben ser ambiciosos y basarse en lo que es realmente alcanzable. Los objetivos globales deberían ser la suma de estos compromisos, y no al revés». Manos Antoninis, director del Informe GEM de la UNESCO
La proporción de países que aplican distintos mecanismos de financiación —transferencias a gobiernos subnacionales, escuelas, estudiantes y hogares— para beneficiar a las poblaciones desfavorecidas en la educación primaria y secundaria se ha multiplicado por más de cuatro en los últimos 25 años. A título de ejemplo, un 76 % de los países tienen políticas para reasignar recursos en favor de escuelas desfavorecidas. No obstante, un nuevo índice en el informe muestra que solo el 8 % de todos los países están aprovechando al máximo esos mecanismos para redistribuir los recursos educativos entre las poblaciones desfavorecidas.
Los esfuerzos realizados en el pasado para lograr una educación asequible han mejorado el acceso, pero han comprometido la calidad, y ello ha provocado un aumento de las tasas de abandono escolar. Tampoco se han eliminado otros costes sustanciales que siguen siendo una barrera para las familias, como el transporte, la atención después de la escuela o los costes de las comidas. A medida que se reduce la financiación de los donantes, los programas como las subvenciones escolares y los planes de comidas (estos últimos están presentes en el 84 % de los países), que nunca fueron absorbidos por completo en los presupuestos nacionales, se encuentran ahora al borde del colapso.
Mirando hacia el futuro: no existe una política única para solucionar la exclusión
El informe muestra que no existe una política única para solucionar la exclusión. Se deben elaborar políticas que aborden las realidades y los desafíos locales desde múltiples ángulos y basadas en la experiencia. En 14 países africanos, convertir la educación en obligatoria, además de gratuita, supuso más de un año adicional de escolarización; y con la adopción de leyes sobre trabajo infantil, los logros son aún mayores.
Las políticas exitosas también deben incluir factores ajenos a la educación; por ejemplo, en Camboya, el simple hecho de la electrificación se ha traducido en casi un año adicional completo de escolarización, y se ha demostrado que los programas de alimentación escolar suman hasta medio año más de aprendizaje por cada 100 dólares gastados en países con ingresos bajos y medios. Y cuando las familias reciben ayudas económicas directas ligadas a la asistencia escolar, la probabilidad de matriculación crece un 36 %.
Mediante el apoyo a gobiernos de todo el mundo y la colaboración con ministros, socios para el desarrollo, sociedad civil y representantes juveniles, la UNESCO seguirá definiendo la agenda educativa posterior a 2030 y asegurando que la educación siga siendo una prioridad incluso frente a los desafíos globales.