Comparecencia del secretario de Estado de Asuntos Exteriores, Gonzalo de Benito Secades, ante la Comisión de Asuntos Exteriores del Senado para informar sobre las iniciativas de Política Exterior en el ámbito del Multilateralismo

Comparecencia del secretario de Estado de Asuntos Exteriores, Gonzalo de Benito Secades, ante la Comisión de Asuntos Exteriores del Senado para informar sobre las iniciativas de Política Exterior en el ámbito del Multilateralismo
06/05/2013

El señor PRESIDENTE: Pasamos al punto cuarto del orden del día, que es la comparecencia del secretario de Estado de Asuntos Exteriores, don Gonzalo de Benito Secades, para informar sobre las iniciativas de política exterior en el ámbito del multilateralismo. Antes de nada debo decir que el secretario de Estado tenía intención de venir a esta comisión hace ya bastante tiempo, hace semanas e incluso diría que meses, pero por una serie de circunstancias, algunas de carácter personal felizmente superadas y otras de nuestra propia dinámica parlamentaria, no hemos podido hacerlo hasta el día de hoy. En todo caso le damos la bienvenida, le agradecemos su presencia hoy aquí y le damos la palabra.

 El señor SECRETARIO  DE ESTADO DE ASUNTOS EXTERIORES (De Benito Secades): Muchas gracias, señor presidente.

 Señorías, en cumplimiento de mi compromiso de comparecer en esta sede con regularidad acudo hoy ante ustedes para abordar un asunto de creciente interés en nuestra política exterior: el apoyo de España a un multilateralismo reforzado y eficaz, y la prioridad que damos a nuestra actuación en el ámbito de Naciones Unidas y el conjunto de los organismos internacionales.

 Es bien sabido que los ejes geográficos principales de nuestra política exterior son Europa, el Mediterráneo y las relaciones transatlánticas, incluidas las relaciones con América del Norte y con Iberoamérica, sin olvidar el continente africano y las perspectivas que se abren en la región Asia-Pacífico. Pero en un mundo complejo y cambiante como el actual las soluciones a los problemas globales pasan por un multilateralismo reforzado y eficaz al que España contribuye con firme voluntad. Consideramos que el multilateralismo no es un fin en sí mismo, es un medio para conseguir objetivos superiores, como la paz y la seguridad, el respeto a los derechos humanos, la erradicación de la pobreza o la promoción del desarrollo sostenible, y al mismo tiempo, mediante nuestra contribución a la consecución de esos objetivos, ampliar la voz de España en el mundo.

 Así pues, el compromiso de España con el multilateralismo es el pilar en el que se asienta el conjunto de nuestra política exterior entendida como política de Estado que se ha mantenido constante en lo fundamental desde nuestra transición democrática.

 En mi intervención me referiré a las siguientes dimensiones de nuestro compromiso con el multilateralismo. En primer lugar, el reconocimiento del papel central de Naciones Unidas a quien corresponde la responsabilidad primordial en el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales, lo que me permitirá tratar sobre la reciente visita del secretario general de Naciones Unidas a España, la candidatura de España al Consejo de Seguridad, las iniciativas de reforma del propio Consejo y la presencia en España, entre otros organismos, de la base logística de Naciones Unidas en Quart de Poblet, en Valencia. En segundo lugar, el respeto a los derechos humanos, la lucha contra la pobreza y la promoción de un desarrollo sostenible. En tercer lugar, la implicación de España en las labores de prevención de conflictos, así como nuestra respuesta multilateral en materia de lucha contra el terrorismo. Y finalmente la participación de España en las operaciones internacionales de gestión de crisis.

 Señorías, tras esta breve introducción quiero comenzar mi exposición refiriéndome al compromiso de España con Naciones Unidas, mencionando, en primer lugar, la reciente visita a nuestro país del secretario general que tuvo lugar, como ustedes saben, los pasados días 4 a 7 de abril. El propósito fue doble: por un lado, la realización de una visita oficial a España del secretario general, y por otro, la celebración en Madrid de la sesión de primavera de la Junta de Jefes Ejecutivos del Sistema de Naciones Unidas que agrupa a los directores  de las principales agencias, fondos y programas de la organización.

 Durante la visita oficial, el secretario general mantuvo un encuentro con Sus Altezas Reales, los Príncipes de Asturias, se entrevistó con el presidente del Gobierno y participó, junto al presidente, en la Reunión de alto nivel sobre Hambre, Seguridad Alimentaria y Nutrición organizada por el Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación en Casa América, a la que me referiré con más detalle más adelante.

 La elección de España para celebrar la sesión de primavera de la Junta de Jefes Ejecutivos del Sistema de Naciones Unidas supone una muestra de confianza de la organización en nuestro compromiso con el multilateralismo, un compromiso del que España ha dado prueba una vez más en esta oportunidad con la firma del convenio de sede con la FAO, representada por su director general, don José Graciano da Silva, y del Memorando de Entendimiento con la oficina de Naciones Unidas contra la droga y el delito representada por su director ejecutivo, don Fedotov.

 En cuanto a los resultados de esta visita del secretario general a España, pueden resumirse en dos. En primer lugar, ha permitido a nuestro país manifestar al propio secretario general y a los directores de las agencias, fondos y programas de la organización un claro mensaje de compromiso con Naciones Unidas. En segundo lugar, la visita del secretario general ha permitido explicar y fortalecer nuestra candidatura al Consejo de Seguridad para el periodo 2015-2016, quedando patente que la candidatura constituye una prioridad de nuestra política exterior y una prueba de la vigencia de nuestro compromiso con la organización.

 Quiero ahora referirme precisamente a la candidatura de España al Consejo de Seguridad para el bienio 2015-2016. Esta candidatura debe ser una oportunidad para hacer visible el compromiso de nuestro país con el multilateralismo, la defensa de la paz y la estabilidad en el mundo, el avance de los derechos humanos, la lucha contra la pobreza y el desarrollo sostenible. Como saben, las elecciones tendrán lugar en el otoño de 2014 en el marco de la 69ª sesión plenaria de la Asamblea General de Naciones Unidas en Nueva York. España presenta su candidatura dentro del llamado Grupo de Europa Occidental y otros Estados al que corresponden dos asientos no permanentes en el  Consejo. Junto a España han presentado su candidatura también Nueva Zelanda y más recientemente Turquía.

 España es miembro de Naciones Unidas desde 1955 y estuvo por primera vez en el Consejo de Seguridad en el periodo 1969-1970. Desde entonces España ha estado en el Consejo tres veces más: en 1980, en 1993 y en 2003, es decir, una vez cada década. Nuestra presencia en el bienio 2015-2016 mantendría esta cadencia decenal. No existen normas ni acuerdos de rotación para la presentación de candidaturas dentro de nuestro grupo, aunque se puede observar que países de peso internacional comparable a España, como Alemania, Italia o Canadá, han estado presentes en el Consejo con similar regularidad.

 España no quiere solo formar parte del Consejo de Seguridad, sino que desea que su funcionamiento sea lo más eficaz posible. Sabemos de la importancia de reformar el Consejo de Seguridad para que refleje la realidad política de principios del siglo XXI. La organización fue creada por menos de cincuenta Estados con las dinámicas propias del final de la II Guerra Mundial. Hoy día, con 193 Estados miembros, la creciente interdependencia entre todos ellos y el peso creciente de nuevos países y regiones exigen que las estructuras y los procesos de decisión sean actualizados. Los tres elementos que España defiende en este proceso de reforma son la mejora de la representatividad y una mayor eficacia y transparencia.

 En defensa de estos tres objetivos, España se encuentra comprometida con el proceso intergubernamental de negociaciones que este año ha comenzado su novena ronda negociadora. Muestra de este compromiso ha sido la presidencia conjunta de España e Italia de la reunión sobre la reforma del Consejo de Seguridad que ha tenido lugar en Roma el pasado mes de enero, en la que tuve el honor de representar a nuestro país y en la que participaron 67 delegaciones.

 España forma parte activa del grupo Unidos por el Consenso que defiende, a favor de una mayor representatividad, una ampliación de los miembros no permanentes del Consejo de Seguridad, de forma que tengan mayor presencia aquellas regiones actualmente infrarrepresentadas: África, Asia, América Latina y el Caribe principalmente, evitando la creación de nuevos puestos permanentes con derecho a veto. La cuestión del veto es de enorme relevancia tanto en lo relativo a los objetivos de eficacia como de transparencia. España considera que es necesario buscar fórmulas para limitar su utilización, excluyendo algunos supuestos, imponiendo la obligación de justificar su uso o de sumar un número de vetos para bloquear una decisión.

 Nuestro compromiso con el multilateralismo se refleja igualmente en el establecimiento en España de organismos del sistema de Naciones Unidas. Es el caso de la Organización Mundial del Turismo, cuya sede se encuentra en Madrid desde 1974. A partir de ahora, tras la firma el pasado día 4 de abril del acuerdo que he mencionado, España contará también con una oficina de la FAO. El tercer organismo de Naciones Unidas con sede en España es la base logística de Quart de Poblet, en Valencia, que es responsable, por un lado, de las comunicaciones con todas las operaciones de mantenimiento de la paz de Naciones Unidas sin limitación geográfica y, por otro, funciona como centro secundario para la recuperación de datos de toda la Secretaría de Naciones Unidas. La base, inaugurada en julio de 2011, va a alcanzar su plena capacidad de rendimiento en un futuro próximo. Actualmente hay 146 personas trabajando en la base, 106 son españoles y pronto se van a incorporar 36 personas más procedentes del Centro Internacional de Ginebra, estando previsto que a finales de este año se alcancen las 200/220 personas. La base es, además de fuente de empleos de alta cualificación, un importante motor de la economía local. La estimación de puestos de trabajo asociados por actividad de telecomunicaciones es de 900 puestos indirectos y de 300 directos. La relación de adjudicaciones realizadas a empresas españolas ha sido hasta el momento de más de 13 millones de euros.

 Señorías, en mi anterior comparecencia en esta comisión decía que la política exterior del Gobierno integra de manera transversal la promoción y protección de los derechos humanos mediante una política que sea a la vez comprometida y activa. España defiende firmemente la universalidad de los derechos humanos y la importancia que tienen las instituciones internacionales para asegurar su cumplimiento. Por ello, apoyamos sin fisuras la actividad de todas las agencias y organismos que garantizan los derechos humanos y, en especial, el Consejo de Derechos Humanos, los órganos de los diferentes tratados en este campo y la Oficina de la Alta Comisionada de los Derechos Humanos.

 No existe ninguna jerarquía entre los diferentes derechos. Sin embargo, España ha querido fijar cinco prioridades, cinco ámbitos de acción, en los que desarrolla una actividad más intensa. En primer lugar, el compromiso de España para abolir la pena de muerte en todo el mundo. La pena capital es un castigo cruel, inhumano y degradante, contrario a la dignidad del ser humano, que carece de efectos disuasorios probados y provoca efectos irreparables en caso de error judicial. Por estos motivos, España defiende la necesidad de abolir esta práctica y ha apoyado todas las iniciativas internacionales y de la Unión Europea para llegar a este fin. En este sentido, Madrid acogerá del 12 al 13 de junio próximo el V Congreso Mundial Contra la Pena de Muerte. El congreso está organizado, como en ediciones anteriores, por la Asociación Ensemble contre la peine de mort, a la que el Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación está prestando todo su apoyo.

 En segundo lugar, los derechos de las personas con discapacidad. España es referente internacional en esta materia y en la próxima Reunión de Alto Nivel sobre Discapacidad y Desarrollo, que tendrá lugar el 23 de septiembre en Nueva York, España será Estado cofacilitador del documento final. El objeto de esta reunión es incluir de forma transversal los derechos de las personas con discapacidad en las políticas de desarrollo post-2015.

 En tercer lugar, el Gobierno está comprometido en la lucha contra todo tipo de discriminación, ya sea de origen, etnia, religión, creencias o cualquier otra circunstancia. España tiene en este ámbito una política decidida con numerosas iniciativas fundamentalmente en materia de lucha contra la violencia de género, la manifestación más extrema de la discriminación. De esta manera, España ha propuesto y ha apoyado diversas declaraciones y medidas sobre feminicidio en el ámbito de Naciones Unidas, europeo e iberoamericano. Igualmente apoyamos el desarrollo de la resolución del Consejo de Seguridad 1325 sobre mujeres, paz y seguridad, a través de formaciones específicas a personal civil y militar.

 En cuarto lugar, un área de actuación prioritaria es el reconocimiento del derecho humano al agua y al saneamiento que se ha concretado, entre otras iniciativas, en el Fondo de Cooperación para Agua y Saneamiento, un instrumento de la cooperación española que tiene como principal objetivo asegurar el acceso a agua potable y saneamiento a las poblaciones más necesitadas de América Latina y el Caribe. El próximo otoño, España y Alemania presentarán una nueva resolución en la III Comisión de la Asamblea General sobre esta materia. Con ello se pretende reforzar la universalización de este derecho, garantizando que cada ciudadano pueda exigir al Estado, directamente o a través del sector privado, agua potable y saneamiento adecuado.

 En quinto lugar, España trabaja en el área de las empresas transnacionales y los derechos humanos. En este ámbito, España ha decidido poner en común la petición de Naciones Unidas y de la Unión Europea para desarrollar los principios rectores que el Consejo de Derechos humanos aprobó en 2011 sobre esta materia, con el excelente perfil que muchas de nuestras empresas tienen en este campo. En la actualidad se están desarrollando, liderado por el Ministerio de Asuntos Exteriores, en coordinación con el Ministerio de Empleo y Seguridad Social el I Plan Nacional de empresas y derechos humanos. El objetivo es promover que los derechos humanos se respeten por las empresas transnacionales de igual manera dentro y fuera de nuestras fronteras.

 Por supuesto, el Ministerio de Asuntos Exteriores no se ocupa solo de estas cinco prioridades. Nuestro trabajo se produce igualmente en otros ámbitos esenciales, en particular la defensa de la libertad de religión y de creencia, los derechos de la familia y los derechos de la infancia, así como la protección de los defensores de derechos humanos, para los que tenemos un programa de acogida temporal en España, la libertad de expresión, la lucha contra la tortura, la observación de procesos electorales y otras muchas actividades; entre ellas, quisiera incluir este apartado relativo a los derechos humanos, deteniéndome brevemente en la defensa de los derechos de la infancia. En esta materia representa un gran avance el Tercer Protocolo facultativo de la Convención sobre los Derechos del Niño. Desde el primer momento España apoyó su negociación y yo mismo firmé el protocolo en Ginebra en febrero de 2012. En la actualidad estamos ya cerca de completar el proceso de ratificación. Nos convertiremos así en uno de los primeros países que ratifica un instrumento que ofrecerá a los niños de manera individual la oportunidad de presentar directamente denuncias sobre las violaciones de sus derechos ante el Comité sobre los Derechos del Niño.

 Señorías, el compromiso de España con el multilateralismo tiene una manifestación de particular relevancia en el ámbito de la lucha contra la pobreza y la promoción del desarrollo sostenible en un momento en el que la comunidad internacional trabaja bajo el liderazgo de Naciones Unidas en la preparación de la Agenda de Desarrollo post-2015. El 4 de abril —como he mencionado anteriormente— tuvo lugar en Madrid la Reunión de Alto Nivel sobre Hambre, Seguridad Alimentaria y Nutrición dentro del proceso de formación de la Agenda de Desarrollo post-2015. En esta reunión participaron 32 países, organizaciones de la sociedad civil y agencias de Naciones Unidas. El encuentro sirvió para reflexionar sobre los próximos pasos a seguir para la consecución de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, concretamente el objetivo 1 que pretende reducir a la mitad el porcentaje de personas cuyos ingresos sean inferiores a un dólar por día y reducir también a la mitad el porcentaje de personas que padecen hambre. El resultado de esta reunión de Madrid se sintetizará en un único documento que servirá como base del informe que el secretario general presentará a los Estados miembros en el evento de alto nivel sobre los Objetivos de Desarrollo del Milenio que tendrá lugar en Nueva York el próximo mes de septiembre. A partir de entonces, los Estados miembros comenzarán a negociar la Agenda de Desarrollo que marcará las actuaciones tras 2015.

 Recientemente, en julio de 2012, España ha firmado también un acuerdo con el Programa Mundial de Alimentos que valida el establecimiento de un centro de distribución de ayuda humanitaria en el puerto de las Palmas de Gran Canaria. Este acuerdo ha colocado a Las Palmas como punto clave para que Naciones Unidas pueda realizar suministros en supuestos de crisis humanitarias, especialmente hacia la zona del Sahel. Se trata de un nuevo ejemplo del compromiso de España en la lucha contra la pobreza.

 En materia de lucha contra el cambio climático, España ha participado recientemente en dos grandes conferencias internacionales. En primer lugar, en junio 2012, en la Cumbre de Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible o Cumbre de Río+20, en la que se debatió la economía verde en el contexto de la erradicación de la pobreza. Como resultado de esta cumbre, España ha asumido, junto a otros países, el mandato de establecer la nueva Agenda de Desarrollo post-2015 a través del diseño de unos nuevos indicadores, los objetivos de desarrollo sostenible, que sustituirán a los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Con ello, participamos en un proceso intergubernamental inclusivo y transparente para la integración de las tres dimensiones del desarrollo sostenible, medioambiental, económico y social, teniendo como meta fundamental la erradicación de la pobreza.

 Más recientemente, en diciembre de 2012, España ha participado en la Cumbre de Naciones Unidas sobre cambio climático o Cumbre de Doha, que culminó con un importante acuerdo que sienta las bases de una acción global contra el cambio climático más fuerte y ambiciosa en el corto y medio plazo. España valora muy positivamente los resultados alcanzados que giran alrededor de dos importantes ejes, la activación del segundo periodo del compromiso del Protocolo de Kioto y la adopción de un nuevo acuerdo internacional jurídicamente vinculante a partir de 2015.

 Señorías, España es particularmente activa en la promoción de iniciativas para la prevención de conflictos, uno de los ejes de nuestra política multilateral y en los que más valor añadido podemos aportar. En este sentido, quiero destacar la iniciativa que España presentó, junto con Marruecos, el pasado mes de septiembre en Nueva York para promover la mediación en el Mediterráneo, una región que atraviesa un periodo de cambio y transformación y en la que un instrumento de prevención de conflictos como la mediación puede ser de gran utilidad. En relación con esta iniciativa, hemos planificado hasta el momento tres actos institucionales. El primero, fue su presentación en los márgenes de la Asamblea General de Naciones Unidas, en septiembre pasado, organizado por el Instituto Internacional para la Paz, con el apoyo del Departamento de Asuntos Políticos de Naciones Unidas y copresidido por los ministros de Asuntos Exteriores de España y Marruecos. El segundo ha sido el Seminario sobre mediación en el Mediterráneo, celebrado en Madrid los pasados días 11 y 12 de febrero, que ha abordado, entre otras cuestiones, el establecimiento de sinergias entre los Estados y la sociedad civil en los procesos de mediación. El tercero va a ser un nuevo Seminario sobre mediación en el Mediterráneo que se celebrará en Rabat, Marruecos, los próximos días 8 y 9 de julio.

 También en el ámbito de la prevención de conflictos, quisiera destacar nuestro apoyo y participación en la Alianza de Civilizaciones y en el Centro de Viena para el Diálogo Interreligioso. En cuanto a la Alianza de Civilizaciones, una iniciativa conjunta de España y Turquía, plenamente asumida por Naciones Unidas y por su secretario general y reorientada a través de nuestras aportaciones para que tenga un mayor impacto en las regiones que más lo necesitan, como el Mediterráneo o el norte de África, promueve acciones concretas para abordar algunas de las causas profundas de los conflictos de nuestro tiempo mediante el diálogo intercultural e interreligioso. Así, debo recordar la celebración en Madrid, en noviembre de 2012, de la reunión de la Estrategia Regional para el Mediterráneo de la Alianza, en la que tuve el honor de participar junto con el alto representante del secretario general, el ex presidente de Portugal, Sampaio y el secretario general de la Unión por el Mediterráneo, Fathallah Sijilmassi, con el objetivo de adaptar el Plan de acción de la estrategia a los procesos de reforma en curso en dichos países mediterráneos.

 Respecto del Centro de Viena para el Diálogo Interreligioso se trata de una iniciativa del Rey de Arabia Saudí, en la que España, como país cofundador junto con Austria, participa también activamente, consciente de la importancia del diálogo interreligioso e intercultural como herramienta eficaz para la prevención de conflictos y del potencial que representa en términos de apertura y acercamiento entre las religiones.

 Señorías, el terrorismo constituye una de las amenazas más graves para la paz y seguridad internacionales. Asistimos a una proliferación de grupos e individuos que, como ha demostrado el reciente atentado de Boston, continúan proyectando su barbarie asesina en amplias zonas del mundo. España considera el marco multilateral, y en particular Naciones Unidas, como un medio eficaz y con la máxima legitimidad para dar respuesta a medio y largo plazo a la amenaza del terrorismo. De ahí, la activa implicación de España en la última revisión de la Estrategia Global de las Naciones Unidas contra el Terrorismo, fomentando el papel de la organización en la coordinación de las políticas contra el terrorismo a escala global. España contribuye, además, al Equipo especial sobre la ejecución de la estrategia contra el terrorismo, en especial al Grupo de apoyo a las víctimas del terrorismo y seguimos estando plenamente comprometidos con la conclusión de una convención global contra el terrorismo.

Además, España es miembro del Foro Global contra el Terrorismo, un foro intergubernamental, impulsado, en este caso, por Estados Unidos y Turquía, que reúne a un total de 30 Estados y en el que participamos activamente en sus distintos grupos de trabajo sobre el Sahel, el sureste asiático, el cuerno de África, la justicia penal y el Estado de derecho, y la lucha contra el extremismo violento. Nuestro país se ha destacado, especialmente dentro de este foro, por su papel en la defensa de las víctimas del terrorismo, y en este sentido se ha conseguido que todos los Estados miembros se adhieran al Plan de acción sobre víctimas del terrorismo, elaborado en la conferencia de alto nivel, celebrada en Madrid en julio de 2012 en el seno del Grupo de Acción Financiera Internacional, el GAFI, constituido en el seno de la OCDE. España trabaja igualmente para reforzar el sistema de evaluación y seguimiento del grado de cumplimiento por los Estados miembros de las recomendaciones del propio GAFI en materia de lavado de dinero y de financiación del terrorismo, aspecto que consideramos fundamental en la prevención de esta amenaza que nos concierne a todos.

 Desde el punto de vista regional, quiero mencionar brevemente, desde la perspectiva de la lucha contra el terrorismo, los acontecimientos en el Sahel y en Somalia, a los que también haré mención más adelante de forma específica al tratar cuestiones de seguridad. En ambas regiones llevamos a cabo diversas iniciativas bilaterales y multilaterales, bajo el principio del fomento integral de la seguridad y el desarrollo.

 En cuanto al Sahel, en primer lugar, España ha participado activamente en la definición de la Estrategia de la Unión Europea para la Seguridad y el Desarrollo en el Sahel, de marzo de 2011, que presta especial atención a Mali, Mauritania y Níger y lo hace desde en enfoque amplio, integral que incluye aspectos políticos, seguridad, desarrollo y derechos humanos. En segundo lugar y más concretamente, España juega un papel destacado en la Misión Civil de la Unión Europea para el Sahel, cuyo objetivo es formar a las fuerzas de seguridad de estos países en la lucha contra el crimen organizado y contra el terrorismo, y contribuye también España a las actividades de entrenamiento de las fuerzas armadas malienses en el marco de la misión de la Unión Europea EUTM-Mali.

 Respecto a Somalia, en primer lugar, España se ha implicado igualmente en la definición de la Estrategia de la Unión Europea para el cuerno de África y Yemen, de noviembre de 2011, que tiene como objetivo a medio plazo estabilizar la zona y posibilitar que haya sistemas políticos estables y democráticos en Somalia y Yemen. En segundo lugar, España participa, por un lado, en la misión para la Construcción de Capacidades Marítimas Regionales en el cuerno de África, denominada EUCAP Néstor, cuyo objetivo es la capacitación marítima y la formación de policía de costa y, de otro, en la misión EUTM Somalia, dirigida a proporcionar asistencia técnica y entrenamiento a las fuerzas de seguridad de ese país.

 Finalmente, España participa en el marco de las resoluciones de Naciones Unidas en la operación Atalanta para luchar contra la piratería en aguas somalíes, como veremos al tratar de los asuntos de seguridad.

 Señorías, como saben, el pasado 2 de abril, tras seis años de negociaciones, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó el Tratado sobre el Comercio de Armas. La amplia mayoría que se alcanzó en la votación demuestra el compromiso generalizado de la comunidad internacional por establecer un marco normativo internacional, jurídicamente vinculante, que regule el comercio de armas convencionales, previniendo así el tráfico ilícito y su posible desvío. España ha mantenido en todo momento una posición activa tanto en el ámbito de las Naciones Unidas como en el seno de la Unión Europea a favor de la conclusión de un tratado que regulara las transferencias internacionales de armas.

 Nuestra legislación nacional, particularmente la Ley 53/2007, de 28 de diciembre, sobre el control del comercio exterior de material de defensa y de doble uso, aún más estricta que el propio tratado, nos permite asegurar el cumplimiento del mismo una vez que entre en vigor, y, en este contexto, el Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación está llevando a cabo los trámites oportunos para que España pueda firmar el convenio el próximo 3 de junio, día en que se abrirá a la firma de los Estados miembros en Nueva York.

 Señorías, como tuve ocasión de señalar en mi comparecencia del pasado mes de octubre, la seguridad constituye uno de los elementos centrales de la política exterior española. Compartimos con los países de nuestro entorno una conciencia clara de la amenaza común y la responsabilidad que debemos compartir. Por ello, y por nuestro firme compromiso con la paz y la estabilidad, España realiza importantes esfuerzos en el ámbito de la gestión de crisis, tanto en el marco de la Unión Europea como de Naciones Unidas y de la OTAN. Las tres organizaciones se han convertido en los principales generadores de estabilidad en zonas de conflicto y los pilares fundamentales de la arquitectura de seguridad mundial en el siglo XXI. Este esfuerzo continuado desde el inicio de nuestra participación en misiones internacionales en 1989 ha adquirido mayor peso en los últimos años. Los escenarios en los que la contribución de España adquiere una relevancia más destacada son -por entidad de las aportaciones-: Afganistán, Líbano, el Cuerno de África y el Sahel, por este orden.

 En Afganistán ya ha comenzado el principio del fin de una presencia continuada desde 2001 en la Fuerza Internacional de Estabilización. A solicitud de las autoridades afganas, la presencia de la Alianza Atlántica en su configuración actual concluirá a finales de 2014. El repliegue del contingente español ya comenzó a finales del año pasado y se prolongará hasta el final de la misión. En estos casi doce años, la presencia española en Afganistán ha permitido una mejora sustancial de las condiciones de seguridad y de vida de la población local, y ello a pesar de la complejidad del entorno y de las incertidumbres persistentes.

 En Líbano, España ha asumido a lo largo de los últimos seis años un papel de primer orden tras la situación creada después de los enfrentamientos del verano de 2006. En respuesta al llamamiento del secretario general de Naciones Unidas, España, junto con Francia e Italia, hizo posible la reconfiguración de la Fuerza Interina de Naciones Unidas para el Líbano o FINUL. En este momento, y de acuerdo con la revisión estratégica de la misión que ha llevado a cabo el Consejo de Seguridad, también se está produciendo una reducción del número de efectivos.

 Los otros dos escenarios a los que me he referido anteriormente, el Cuerno de África y el Sahel, constituyen un referente para futuras respuestas a situaciones de crisis, en este caso, a cargo de la Unión Europea. Somalia y Mali constituyen dos ejemplos de los riesgos y amenazas actuales, del potencial efecto desestabilizador y la necesidad de combinar los esfuerzos regionales con los de la comunidad internacional en su conjunto y en estos dos casos concretos de la Unión Europea. Por la variedad de instrumentos disponibles y la capacidad de respuesta multidimensional, la Unión Europea está demostrando ser un actor global en el continente africano. En el Cuerno de África ha sido preciso articular una respuesta militar ante la gravedad de la situación en las aguas frente a las costas de Somalia para, progresivamente y a medida que avanzaba el proceso político en este país, configurar una estrategia multidimensional tanto para Somalia como para la región en su conjunto a través de la Estrategia de la Unión Europea para el Cuerno de África y Yemen, de noviembre de 2011. España ha asumido un papel de liderazgo en un área de tanta importancia como es la lucha contra la piratería, primero, de forma conjunta con Francia y, más tarde, en el marco de la Operación naval y aérea de la Unión Europea, Eunavfor Atalanta. Desde su lanzamiento se ha mantenido el nivel de esfuerzo y España sigue constituyendo el segundo mayor contribuyente a la operación, asumiendo el mando de esta fuerza durante cuatro meses al año. Sin embargo, la situación en Somalia, más allá de los problemas de seguridad, sigue preocupando por su potencial desestabilizador en toda la región del Cuerno de África. Mañana mismo, tendrá lugar en Londres la Conferencia internacional sobre Somalia, que reunirá a gran parte de la comunidad internacional en una clara muestra de los numerosos retos a los que se enfrenta este país, y en la que tendré el honor de presidir la delegación española.

 Respecto al Sahel, a pesar de los esfuerzos desplegados en la región por la Unión Europea y en los últimos años, con el diseño de una Estrategia para la Seguridad y el Desarrollo en el Sahel, de marzo de 2011, las dinámicas internas en Mali -el problema de integración del norte del país, la aparición de grupos terroristas, unido todo ello a un golpe de Estado- superaron las previsiones de la comunidad internacional y solo la intervención militar de Francia a mediados de enero de este año ha logrado frenar el avance de los grupos radicales que ponían en riesgo la propia existencia de Mali como país.

 En esta situación de crisis, la contribución de España es también significativa. Además de la aportación de un avión C-130 para transporte y reabastecimiento en apoyo de la operación francesa SERVAL y de la africana AFISMA, España es, además, el tercer mayor contribuyente a la misión de la Unión Europea de formación de las fuerzas armadas malienses, ya desplegada en la capital, en Bamako, y en el norte del país, en Koulikoro. Asimismo, España dirige la Misión Civil de la Unión Europea para el Sahel, cuyo objetivo consiste en el refuerzo de las capacidades locales para la lucha contra el terrorismo y el crimen organizado en Níger, Mali y Mauritania. En este contexto, quiero destacar la reciente aprobación la semana pasada de la Resolución del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas para el establecimiento de una misión de estabilización en Mali, que llevará el nombre de MINUSMA, en la que se integrarán los efectivos actuales de la misión africana AFISMA, que contará con un techo de 11 200 efectivos militares y 1400 policías, y a la que España continuará prestando el apoyo que proceda dentro de nuestros recursos y disponibilidades.

 Señorías, tras hacer referencia a dos escenarios de crisis como son el Cuerno de África y el Sahel, en los que la Unión Europea está teniendo una participación relevante, quisiera reiterar el apoyo de España a la Política Exterior y de Seguridad Común de la Unión Europea. Las continuas tensiones políticas, económicas y sociales que se producen más allá de nuestras fronteras exigen el esfuerzo conjunto y el compromiso de los socios comunitarios. España siempre ha apoyado que la Unión Europea hable con una voz fuerte en el mundo; una voz que nos permita tener un impacto cada voz mayor en el escenario internacional. Este compromiso de España se manifiesta en el respaldo a la alta representante para la Política Exterior y de Seguridad de la Unión Europea en el desarrollo del Servicio Europeo de Acción Exterior y en el conjunto de la actuación de la Unión Europea fuera de nuestras fronteras. En este contexto se enmarca el esfuerzo que se viene haciendo desde el ministerio para incrementar la presencia de españoles en el nuevo servicio diplomático de la Unión Europea, que ha llevado a que contemos en apenas un año con una relevante presencia española en los puestos de dirección del Servicio Europeo de Acción Exterior, así como en diversas jefaturas de las delegaciones de la Unión en países terceros.

Al mismo tiempo, consideramos que el desarrollo de las delegaciones de la Unión Europea, tanto en su número como en el incremento de sus funciones, ofrece una oportunidad para optimizar los recursos de los servicios exteriores de los Estados miembros. Por ello, España viene incluyendo desde el pasado año a personal diplomático español al servicio de nuestro país en determinadas delegaciones de la Unión Europea como solución idónea para mejorar la eficiencia de nuestra acción, a la vez que cumplimos con nuestros compromisos de contención del gasto público y de apoyo a la Unión en su acción exterior.

 Señorías, antes de concluir y siguiendo el hilo del multilateralismo que ha guiado mi intervención, quisiera referirme brevemente a dos organizaciones internacionales que comparten el objetivo de promover la democracia, el respeto a los derechos humanos, el Estado de derecho y el imperio de la ley en el continente europeo y en las que España participa activamente: el Consejo de Europa y la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa, OSCE. El Consejo de Europa está configurado como una comunidad de democracias, cuyo principal activo es su acervo de convenios jurídicamente vinculantes y, en especial, el Convenio Europeo de Derechos Humanos, cuya herramienta fundamental es el Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo. España tiene un gran compromiso político con el Consejo de Europa, que se manifiesta no solo velando por el cumplimiento de los convenios de los que es parte, sino también apoyando el proceso de reforma de la organización emprendido por el secretario general. Como muestra de ello, asistiré el próximo 16 de mayo en Estrasburgo a la sesión ministerial anual del Comité de Ministros del Consejo en la que los 47 países miembros examinaremos el estado de la democracia, de los derechos humanos y del Estado de derecho en esta comunidad que agrupa a 800 millones de ciudadanos.
Finalmente, y por lo que se refiere a nuestra participación en la OSCE, España está apoyando el proceso de relanzamiento de la organización llamado Helsinki+40, que, según la decisión ministerial adoptada en Dublín el pasado mes de diciembre con la participación del ministro García-Margallo, trata de constituir una comunidad de seguridad reforzada euroatlántica y euroasiática con la participación de los 57 países miembros.

Señorías, quisiera concluir aquí. En mi intervención he querido subrayar que una mayor presencia de España en el mundo pasa por nuestra aportación a las iniciativas multilaterales que contribuyan a dar respuesta a los retos globales de nuestro tiempo. Naciones Unidas representa el marco central y legítimo de nuestra actuación. Con este compromiso, España presenta su candidatura al Consejo de Seguridad para el bienio 2015-2016 y, en esta tarea, desearía solicitar la colaboración de sus señorías y de esta Alta Cámara. La paz y la seguridad, la defensa de los derechos humanos, la lucha contra la pobreza y el desarrollo sostenible no se construyen en el aislamiento sino mediante el diálogo, el respeto de la diversidad, incluidas las minorías, la solidaridad y la superación de las divisiones artificiales. Estos son los fundamentos del multilateralismo reforzado y eficaz que queremos defender.

Muchas gracias.

El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, señor secretario de Estado, por su precisa y detallada intervención.
Pasamos al turno de portavoces. En primer lugar y por el Grupo Parlamentario Mixto, tiene la palabra el senador Aiartza Azurtza.

El señor AIARTZA AZURTZA: Buenas tardes, señoría. Muchas gracias por la exposición. Permítame que, en base a esta apuesta a favor del multilateralismo como medio para alcanzar fines superiores, tengamos que realizar una serie de apreciaciones tanto sobre la política nacional como sobre la internacional. Nadie pone en duda la apuesta por el multilateralismo como principio, que todos apoyamos, así como la apuesta por reforzar el rol de las Naciones Unidas, la necesidad de sus reformas, su democratización, el apoyo a los derechos humanos, la apuesta por soluciones pacíficas y la mediación para alcanzar la resolución de los conflictos. Creo que en todo esto estaremos la mayoría de nosotros conformes, pero hay que ver si esta apuesta casa en la práctica política y, en este sentido, permítame que tenga algunas apreciaciones que realizar.

Empezando por la apuesta por la mediación y la solución dialogada de los conflictos y en relación con el Sáhara, se ha planteado aquí que entre, algunas de las propuestas que se están realizando, hay una conjunta con Marruecos para apoyar la mediación en el Magreb. Ciertamente, nos parece sorprendente, con la situación de Marruecos y la actitud que tiene Marruecos con el Sáhara. En este sentido, creemos que es necesario que el Gobierno español aclare cuál ha sido la posición ante la propuesta de los Estados Unidos de ampliar el mandato de la Minurso para que vele por el respeto de los derechos humanos en el Sáhara. Es necesario que nos aclare si el Gobierno español apoyó esta posición, si trabajó por ella o si, por contrario, se alineó con Francia y otros países para que no prosperase, porque lo cierto es que ha habido noticias en la prensa y no han sido desmentidas por parte del Gobierno. 

Desde Amaiur creemos que es urgente que el Gobierno rectifique en su actitud respecto al Sáhara. Insistimos, y lo hemos dicho varias veces –y no somos el único grupo parlamentario-, en que España debe asumir de una vez por todas su responsabilidad histórica, política y moral con el pueblo saharaui como potencia colonial y administrativa. Y en este sentido no es suficiente decir que se está por el cumplimiento de la legalidad internacional y una solución dialogada cuando lo que sucede es que Marruecos se niega sistemáticamente a cumplir la legalidad internacional y únicamente busca una solución que niegue el derecho a la libre determinación del pueblo saharaui. Entre los últimos hechos acaecidos recientemente, tras la no inclusión en el mandato de la Minurso del respeto a los derechos humanos, vemos que las manifestaciones se multiplican en el Sáhara ocupado y hay represión, por lo que creemos que es necesario –insistimos- que la Minurso amplíe su mandato y tenga a su cargo la vigilancia del respeto a los derechos humanos. Creemos que hay que hacer un llamamiento urgente al Consejo de Seguridad de la ONU para garantizar la seguridad y la protección de la integridad física y psicológica de los ciudadanos en el Sáhara ocupado y creemos que hay que aclarar la posición. Tengo un amigo en mi pueblo que dice que chuleta gorda y que pese poco no existe, es decir, es muy difícil mantener una posición en la que se quieran primar las relaciones económicas y comerciales con Marruecos y, a la vez, mantener una posición de principios y firmeza en la cuestión del Sáhara. Y es muy difícil navegar por estas dos aguas cuando la cuestión del Sáhara para Marruecos es una cuestión de Estado. Creemos que es imposible y que hay que adoptar una posición. 

En cuanto a la apuesta por la mediación y la solución dialogada de los conflictos, estamos completamente de acuerdo. La cuestión del Sahel es muy complicada. Multitud de factores se entrecruzan en el conflicto del Sahel, pero creemos que en estos momentos es necesario que se apueste por la solución del diálogo y la negociación entre lo que ha sido el norte de Mali -las poblaciones tuaregs, etcétera- y el centro del país para resolver esta cuestión, porque, independientemente de que es cierto que ha habido actuaciones de islamismo radical militante que se está ampliando por todo el Sahel, no podemos negar que también existe un sustrato político en ese territorio que, mientras no se resuelva, va a continuar siendo una situación conflictiva. La apuesta por la mediación y la solución dialogada la apoyamos constructivamente. Ante las cuestiones relativas a Colombia y Kurdistán, esperamos que el Gobierno español tenga una posición proactiva por la solución dialogada en el caso colombiano y en el caso del Kurdistán. Ya sabemos lo que pasa en relación con otros temas -estamos en la Comisión de Asuntos Exteriores y no vamos a entrar en cuestiones internas-, me refiero a aquello de que consejos vendo que para mí no tengo.

Otra cuestión sobre la que no se ha hecho excesiva referencia es Siria, que nos preocupa mucho. La situación en aquel país está alcanzando niveles dramáticos: han fallecido más de 70 000 personas, el armamento está en manos de cualquier grupo, la última actuación del Gobierno israelí, que hace más difícil la situación, convirtiendo el tema sirio en una cuestión geoestratégica, en un conflicto que se está ampliando a todos los territorios. Creemos que es necesario que se responda con rotundidad por parte de la comunidad internacional ante este ataque israelí contra Siria y creemos necesario reforzar una solución dialogada al conflicto liderada por Naciones Unidas, porque esta organización juega un papel importante desde el inicio buscando por lo menos un alto el fuego, un cese del fuego por ambas partes porque, si no, esto va a ser una sangría.

Nos ha parecido también interesante la referencia que se hace a la apuesta por la Unión Europea, la apuesta por la política de Ashton en cuanto a liderar una Unión Europea, pero nos sorprende esta cuestión en relación con Kosovo. Recientemente, la Unión Europea ha alcanzado un acuerdo entre  Kosovo y el Gobierno de Serbia pero todavía el Gobierno español sigue sin reconocer el Kosovo; única y exclusivamente, junto con Grecia, Chipre, Rumanía y Eslovaquia, por ahora, porque parece ser que estos países también pueden modificar su posición. Entendemos que es necesario y queremos conocer cuál va a ser la posición de España al respecto, si va a terminar reconociendo definitivamente al Kosovo o si se está intentando poner puertas al campo, porque consideramos que no es necesario, y tampoco casa con la política de querer representar a los países occidentales en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas cuando, efectivamente, la mayoría de los Estados europeos y la Unión Europea están apoyando el reconocimiento del Kosovo.

 Termino con una mención a que esta apuesta por la multilateralidad exige también mantener actitudes de respeto hacia la soberanía de los pueblos, que es un principio básico, así como el de la no injerencia. En este sentido, como hemos dicho en repetidas ocasiones, nos preocupan manifestaciones que se han hecho con relación a apuestas de Gobiernos como el argentino o el de Bolivia respecto a sus recursos naturales y la nacionalización de empresas. Creemos que los principios de respeto a la soberanía y la no injerencia deben ser básicos en estos casos, así como han de serlo también respecto a las últimas elecciones venezolanas, en las que ha sido expresada la voluntad de la población venezolana. A algunos partidos les puede gustar o no, pero a algún Gobierno se le debe exigir que actúe con prudencia en estas cuestiones, sin injerencia.

 Muchas gracias.

 El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, senador Aiartza.
 ¿Por el Grupo Parlamentario Vasco en el Senado? (Pausa.)
 Por el Grupo Parlamentario Entesa pel Progrés de Cataluña, tiene la palabra su portavoz, el senador Sabaté.

 El señor SABATÉ BORRÀS: Gracias, señor presidente.

 Gracias, señor secretario de Estado, por su comparecencia de nuevo ante esta comisión. Ha hecho usted una exposición exhaustiva, más bien un relato de la presencia de España en los distintos organismos multilaterales. De hecho -en eso estamos de acuerdo y lo hemos repetido muchas veces-, la política exterior, que es una política de Estado, tiene una cierta continuidad. Y buena parte de este papel de nuestro país en el contexto internacional es fruto de una serie de actuaciones que han iniciado y dado continuidad los distintos Gobiernos y que, sin duda, hoy tienen continuidad con el Gobierno del que usted forma parte.

 Muchos escenarios y, como es lógico, todos de enorme complejidad, pero hay algunos especialmente preocupantes por su proximidad o por la virulencia de la situación. Usted hablaba precisamente, como escenarios más próximos o más candentes a la política exterior española, del Mediterráneo, de Europa, por supuesto, de las relaciones trasatlánticas, y a ellos quería referirme. En cuanto al Mediterráneo hablaba usted de nuevas iniciativas de mediación para la paz en el Mediterráneo. Tenemos la Unión por el Mediterráneo, un organismo que además tiene presencia en la ciudad de Barcelona, y que prácticamente está inactivo. Estamos lanzando nuevas iniciativas teniendo un instrumento que podría ser útil. Conocemos los conflictos y su complejidad ya desde su creación. Eso es lógico y, precisamente, cuando estamos hablando de intervenir en una zona con conflictos que se han reavivado, sin duda mantener una mediación a través de un organismo como la Unión por el Mediterráneo no es fácil. En cualquier caso, antes de introducir nuevas iniciativas posiblemente sería positivo poner en valor un organismo como este que, como mínimo, existe sobre el papel y que, sin duda, podría jugar un papel determinante. Con esto quería referirme, evidentemente, al eterno conflicto del Próximo Oriente, esta vez centrado en Siria, con distintos episodios pero que, en definitiva, es el Mediterráneo oriental. Siria es también un país ribereño del Mediterráneo, implica a Israel, a Líbano, a Turquía y, en definitiva, es un conflicto próximo, aunque esté en el otro extremo del Mediterráneo.

 Es preocupante la evolución de la situación en Siria. Nos ha preocupado desde el principio y es una preocupación compartida, aunque no necesariamente compartimos el análisis del conflicto y las posibles salidas. De hecho, en principio se trata de una verdadera guerra civil, cosa que desde el inicio no se acabó de reconocer por parte de todos los actores internacionales, independientemente de quienes sean los buenos o los malos, si me permite la expresión coloquial, de esa situación, que eso siempre es más complejo. Pero es evidente que hay un enfrentamiento o confrontación entre el régimen y sus opositores, pero que tiene unos importantes componentes étnicos y religiosos. Esto no es nuevo en el mosaico de culturas y de religiones de Oriente Próximo, pero una vez más ha estallado con toda esa complejidad. Y tiene dos aspectos altamente preocupantes: por una parte, las violaciones de los derechos humanos y la constante de asesinatos, de muertes reiteradas, pero también el escenario de futuro que nos podemos encontrar. O sea, hay quien habla de una nueva libanización; hay quien habla de una iraquización, si se me permite la expresión. Tenemos referentes distintos y me atrevo a decir que ninguno  bueno. Aquí, España, precisamente nuestro país, que siempre hemos presumido de una relación privilegiada con los países árabes −recientemente el señor ministro estuvo de gira por Oriente Próximo−, podría poner en valor nuestra posición, precisamente en línea con esto sobre lo que volveré ahora mismo, que es el fondo de su comparecencia, que es esa candidatura al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Ahí es donde España podría intervenir. Además, España ha tenido una relación histórica con Siria, no me refiero ya al Califato de los Omeyas, sino a la realidad de una comunidad siria importante anterior a las últimas migraciones. Una comunidad de sirios que han venido a estudiar a España y a otras cosas. Hay comunidades sirias en algunas ciudades, entre otras en Barcelona, muy importantes. Y eso crea una vinculación de alguna forma especial. Creo que nuestro país debería hacer ahí un esfuerzo, precisamente para poner en valor nuestra capacidad de mediación internacional en esta acción de multilateralidad.

 España debería jugar un papel determinante porque, en definitiva, el conflicto de Siria, más allá de la gravedad para el propio país, es un factor que puede contaminar una zona ya de por sí altamente inestable, yo diría desde siglos, pero sobre todo desde las últimas décadas y en los últimos años, pero, además, puede contagiar y contaminar a otros países del norte de África. La primavera árabe ha vivido situaciones distintas según los países, pero es susceptible de empeorar en algunos casos. La situación en Libia está descontrolada, el clima político de Egipto no está absolutamente sereno, etcétera. Por tanto, una no solución o una mala solución al conflicto de Siria podría agravar la situación y la estabilidad y la paz en el conjunto del Mediterráneo y del norte de África.

 Por tanto, me gustaría saber su opinión y si España está haciendo algún esfuerzo adicional al que puede hacer la Unión Europea, Naciones Unidas o la Alianza Atlántica, organizaciones de las que formamos parte y con las que, evidentemente, podemos compartir las iniciativas que se han tomado. Es decir, si nuestra diplomacia más allá de eso, como decía antes, tiene un papel especialmente activo que pueda poner en valor nuestra posición en el escenario internacional. Esto en cuanto al Mediterráneo.
  
 Luego hablaba usted de las iniciativas de defensa de los derechos humanos, que sin duda es un campo importante de la actuación internacional siempre, aunque por desgracia seguimos teniendo situaciones constantes en amplias zonas de violación de estos derechos, que no por reconocidos por Naciones Unidas o por organismos internacionales, por el Consejo de Europa, etcétera, la situación está resuelta.

 Pero quería referirme a un punto muy concreto: las hambrunas. Recientemente organizaciones internacionales de cooperación están denunciando el abandono en el Sudán o en el Sahel porque pasan los episodios de mayor gravedad, pero la mortalidad especialmente infantil sigue siendo elevadísima y, al final, nos instalamos como con una cierta normalidad. Cuando el número de los menores de 5 años que mueren se sitúa por debajo de un determinado porcentaje parece que el problema ya no existe cuando, en realidad, sigue siendo de extrema gravedad. Es ahí donde deberíamos hacer esfuerzos importantes. Por supuesto, tenemos que contribuir a la pacificación en el Sahel. Las actuaciones de seguridad que estamos llevando a cabo en el Cuerno de África y en Somalia son fundamentales, pero también lo son las actuaciones en defensa de los derechos humanos; y qué derecho humano hay más importante que el derecho a la vida, casi diría a la supervivencia, pero, por supuesto, a una vida digna. Son derechos fundamentales para los que deberíamos levantar una voz fuerte. Y el contexto de crisis económica y social en el que vive esta Unión Europea de la que formamos parte no debería ser óbice para que, pese a eso, mantengamos las actuaciones de cooperación y de intervención humanitaria en amplias zonas del mundo donde la situación no hace sino empeorar.

 Finalmente quería hablar de un tema puntual que en su momento ya mencioné con ocasión de la comparecencia del señor ministro en esta comisión, me refiero a la iniciativa de la Comunidad Autónoma de Canarias de declarar la isla de Fuerteventura como Zona Internacional de Cultura de Paz. Es una iniciativa que contó en su momento con la aprobación del Parlamento autonómico de Canarias. En esta Cámara, en el Senado, se ha aprobado alguna iniciativa en la legislatura anterior, y es un asunto que parece que está estancado. Precisamente Canarias, por su posición geoestratégica y por su voluntad expresada por sus instituciones, podría jugar un papel importante en el campo de la cultura de paz. La iniciativa tuvo apoyos diversos e importantes, tanto en nuestro país como a nivel internacional, pero no acabamos de ver una posición o una voluntad decidida de nuestro Gobierno. Me gustaría saber si hay alguna novedad sobre este asunto, si ha recibido algún impulso.

 Para terminar, y en cuanto a la candidatura española al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, conseguirlo sería importante, sin duda, sería un éxito para nuestra diplomacia y para nuestro país. Me gustaría que concretara, si puede, con qué apoyos contamos en nuestra aspiración, y si cree usted que es posible, aparte de deseable. Supongo que, si el Gobierno se fija ese objetivo, es porque cree que es posible. No obstante, me gustaría que concretara el contexto en que nos encontramos y qué apoyos internacionales podemos tener para conseguir este objetivo.

 Gracias, señor secretario de Estado. Gracias, señor presidente.

 El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, senador Sabaté.
 Por el Grupo Parlamentario Catalán en el Senado Convergència i Unió, tiene la palabra el senador Sendra.

 El señor SENDRA VELLVÈ: Gracias, señor presidente.

 Señor secretario de Estado, gracias por su comparecencia. Le voy a comentar cuatro temas; alguno ya lo ha expuesto usted, y algún otro lo ha expuesto algún otro representante de otro grupo político.

 En primer lugar, sobre la Organización Mundial del Turismo; usted ha hablado de la Organización Mundial del Turismo, que tiene su sede en Madrid. Precisamente porque tiene su sede en España, deberíamos prestarle mucha atención, deberíamos mimarla, deberíamos ponerla en valor más de lo que lo hacemos. Si en algún momento ha sido importante el turismo para este país, es ahora, puesto que sigue generando actividad económica y resiste la crisis galopante que sufrimos; el turismo sigue dando la cara y aguantando el tipo. Por eso me encanta proponerle que comparezca algún día, si le parece bien, para explicarnos qué planes hay para la Organización Mundial del Turismo. Repito que deberíamos potenciarla mucho más.

 Ha comentado usted que la Organización de las Naciones Unidas ha aprobado el primer Tratado internacional para el control del comercio de armas. Lo valoramos muy positivamente. Siempre hemos defendido que tiene que existir un control muy estricto de este tipo comercio, y ha dicho usted de pasada que tendrá la traslación pertinente a la normativa española. Me gustaría que me concretara más las consecuencias que tendrá este tratado en España.

 Y ahora, dos asuntos vinculados con la paz; en un escenario en que no existe hoy, y en un escenario en que no la hubo e intentan que la haya, respectivamente. El primer escenario es Siria. Parece que se ha comprobado que el régimen de Bashar al-Assad usa armas químicas en Siria, y creo que el presidente Obama no fue el único que habló de un cambio de posicionamiento y de estrategia si fuera así; también lo hizo nuestro ministro de Asuntos Exteriores. Me gustaría saber qué medidas va a tomar el Gobierno de España en relación con este hecho.

 En el segundo escenario ahora hay paz, que antes no la hubo, y quieren que sea una paz duradera. Estoy hablando, naturalmente, de Kosovo. El Parlamento de Belgrado apoyó el acuerdo auspiciado por la Unión Europea para la normalización de las relaciones con Pristina. Solo cinco Estados de los veintisiete de la Unión Europea no han reconocido el Estado kosovar, entre ellos España. Sobre este punto reclamo del Gobierno español un cambio de posicionamiento. Si Belgrado quiere normalizar las relaciones con Pristina, con más motivo debería hacerlo España.

 Gracias por su comparecencia.

 El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, senador Sendra.
 Por el Grupo Parlamentario Socialista, tiene la palabra el senador Losada.

 El señor LOSADA DE AZPIAZU: Muchas gracias, presidente.

 Señorías, señor secretario, muchas gracias por estar otra vez aquí. Nuevamente me corresponde a mí la oportunidad de contestar a su comparecencia. Voy a intentar dividir mi intervención en dos partes. En la primera trataré de hacer una reflexión sobre el objeto de su comparecencia, sobre lo que es para mi grupo el multilateralismo; y en la segunda, al hilo de sus palabras y de la actitud gubernamental a lo largo de estos meses, le haré unas preguntas más concretas.

 Oyéndole, me venía a la mente eso de que uno hace la campaña electoral en poesía, pero gobierna en prosa. Oyéndole, tenía la impresión de que nos recitaba una poesía, cuando la realidad discurre una prosa. Y no me refiero a la realidad de este Gobierno concreto, sino a la realidad del multilateralismo, por la situación preocupante del mundo, especialmente en cuanto a ciertos temas que nos preocupan y a los que me referiré aunque sea muy someramente. Hoy aparecía en los medios de comunicación −lo decía el señor Sabaté− que el 4% de la población de Somalia se muere de hambre, con 133 000 niños menores de cinco años, como parte de ella. Decir lo que está haciendo la comunidad internacional es decir nada, porque una comunidad internacional que no puede impedir que en un año mueran 133 000 niños menores de cinco años es una comunidad que fracasa. Pero vayamos al multilateralismo.

 Agradezco el cambio de postura que he notado en el Gobierno, porque, en la primera intervención que tuvo aquí su ministro, lo vi más propenso al bilateralismo. Es de agradecer que el Gobierno empiece a girar hacia esta vía que parece que tiene mayor consenso. Es verdad que es difícil tarea poner orden en un mundo en el que los Estados hegemónicos son inductores y culpables de la mayoría de los problemas. Estamos hablando de guerras civiles; estamos hablando de hambrunas; estamos hablando de tráfico ilegal de materiales, no solo de armas, sino también de recursos; estamos hablando de consolidación de regímenes no democráticos; estamos hablando de diletantismo en la acción −casi todos los grupos se han referido a Siria, yo lo haré en su momento−. Parece que todas las instituciones se van acercando a la postura de que la única forma de evitar todo esto es el multilateralismo, de manera que sea la relación intergubernamental la que vaya avanzando en la resolución de estos problemas. Parece que va desapareciendo el sistema altamente jerarquizado, que viene existiendo desde hace décadas, de hegemonías o de excepcionalidades jurídicas como las que citaré cuando hable del Consejo de Seguridad.

 Mi grupo, como le dije en la otra comparecencia, considera que es fundamental impulsar un consenso internacional, hacer que el multilateralismo sea evidente, que se visualice. Nuestro país debe estar en primera línea. En primer lugar, impulsando en la Unión Europea la nueva forma de atajar los problemas que surjan en nuestro planeta y, en segundo lugar, produciendo una reforma profunda de las Naciones Unidas y más en concreto del Consejo de Seguridad, una asignatura pendiente que usted transmitió.

 Soy consciente de que, muchas veces, puede prender el desánimo ante la constatación de la realidad, ante las resoluciones de los conflictos; muchas veces, ante actitudes negativas que podemos encontrar frente a algunos conflictos. Lo ocurrido recientemente en Siria es un ejemplo: hoy se ha confirmado que están utilizando gas sarín. El problema de Siria no es de guerra civil, es un problema ideológico-religioso, porque los suníes y los chiíes están alterando la posición frente a este problema de Irán, de Irak, de Jordania, e incluso de Turquía; ahí está la constante tensión en Irán, e incluso en Irak, una vez terminado el conflicto bélico, o el problema cíclico en la península coreana. Además, está el terrorismo internacional, que cita usted, la pobreza y sus soluciones, etcétera. Es decir que hay multitud de indicadores que muestran que las recetas que hemos manejado hasta ahora son ineficaces. Además, agravan los problemas, que, por otra parte, no los sufren los países que los provocan, los sufrimos todos. Por eso quiero dejar constancia de que mi grupo sigue insistiendo en que son precisas nuevas formas de trabajo y de relación entre países, que hagan más transparentes e incluyentes la toma de decisiones para que las responsabilidades sean admitidas y compartidas por todos. En esas instituciones que usted citaba y en todos esos grupos que se articulan para resolver los problemas.

 Ya no podemos seguir hablando de pequeños y grandes países; ni de países más desarrollados, países emergentes o países no alineados. Hoy estamos hablando de una nueva frontera: la globalización; y, con ella, de la necesidad de acuerdos de cooperación. Por eso me alegro del cambio que se ha producido. Cuando el Gobierno anterior propuso la Alianza de Civilizaciones, hubo confrontaciones políticas y algunos grupos la pusieron en dudo. Hemos visto que ya no es solo un compromiso del presidente de España en la reunión anterior de la Asamblea General, sino que Naciones Unidas la señala como una de las formas de modificar estatus y privilegios en los consejos de seguridad o en la resolución de conflictos. Ha de escucharse la voz de todos los países, porque, se quiera o no, el estatus del siglo XX y de principios del siglo XXI se va a invertir. Hoy estamos viendo que hablar de seguridad sin referirse a desarrollo es una equivocación. Hoy estamos viendo que hay que hablar de progreso con seguridad; que hay que hablar de progreso, seguridad y desarrollo. Y que tenemos que hablar de progreso, seguridad, desarrollo y derechos humanos. Es una temeridad política y jurídica no hablar de eso conjuntamente. Porque, además, ya lo explicitaban los Objetivos del Milenio que usted citó. Luego insistiré en ellos.

 Para nosotros, multilateralismo es potenciar instituciones fuertes; es instaurar en el planeta un Estado de Derecho de verdad; es el compromiso con un desarrollo económico sostenible; es un compromiso de las grandes potencias por la opción de la cooperación, y es una ecuación que hemos visto que da amplios resultados. Fíjese usted, lo hemos visto, fundamentalmente, en Latinoamérica: a mayor desarrollo y a mayor democracia, más estabilidad y más crecimiento económico. Una ecuación perfecta para el progreso. Hemos visto que hay países que han dado un salto importante cuando hemos tocado todos estos temas a la vez. Por eso, practicar el multilateralismo no solo potenciará nuestra presencia como país, sino que debería situarnos adecuadamente en el contexto, porque, además, fuimos unos adelantados al hablar de estos temas.

 También estamos hablando de una gobernanza local. Aquí quisiera poner en cuestión algo que he leído en uno de los informes del Instituto Elcano, que contraponía multilateralismo y gobernanza global. Creo que es un error. No son incompatibles. Al contrario, van en la misma dirección. Por eso, sus palabras acerca de que el Gobierno de España abandera con fuerza el multilateralismo y quiere inspirarse en él, las recoge mi grupo con agrado. Claro que, cuando vamos después a la acción de gobierno −lo de la prosa y la poesía que le decía antes−, y, en el artículo 2 de la ley de la que hablé esta mañana, entre los principios rectores de la acción exterior del Estado, no aparece en ningún lugar la palabra multilateralismo. Por eso le decía que sus palabras sonaba muy bien la poesía, pero, luego, hay un poquito de prosa.

 Me gustaría que nos informara más detalladamente, señor secretario de Estado, de las seis amenazas que el grupo de alto nivel ha señalado como preferentes: la pobreza y las enfermedades infectocontagiosas, los conflictos entre Estados, los conflictos que generan genocidios, la utilización de armas químicas o biológicas, el terrorismo y la delincuencia organizada. Me gustaría saber si el Gobierno ha evaluado cómo se está llevando a cabo nuestro compromiso ante estas seis amenazas que ha planteado el grupo de alto nivel. Me gustaría oír su reflexión, mejor en prosa que en poesía, sobre lo que ha dicho, de que lideramos con la Unión Europea las políticas de cooperación y desarrollo; aceptemos de una vez por todas −hay que ser realistas− que hemos dado un paso atrás en cooperación y puede que tengamos un problema enquistado en Latinoamérica. No tanto por conflictos anecdóticos, y por tanto efímeros, que pueden pasar, sino por conflictos que no es descartable que en el futuro supongan problemas enquistados en países en los que tenemos una situación privilegiada. Le digo esto al hilo de un trabajo que tuve ocasión de hacer sobre Latinoamérica y sus estadísticas de relaciones comerciales: estamos perdiendo la batalla económica con el Pacífico y con todo el Oriente. Estamos perdiendo la importante situación económica que antes teníamos. Me parece que ya se lo dije en otra ocasión. Según los últimos datos de 2012, la balanza comercial entre España y otros países es totalmente negativa para nuestro país.

 Me gustaría saber si está de acuerdo con el Informe Jeffrey Sachs y si tiene una evaluación del cumplimiento de sus diez recomendaciones concretas. Así como en qué posición está España en dichas recomendaciones aceptadas por nuestro país. Como sabe, hablar de este informe es hablar de verdad de multilateralismo efectivo.

 Me gustaría saber, como al senador Sabaté y al senador del Grupo de Convergència i Unió, dentro de las posibilidades que da la confidencialidad, las posibilidades que tiene el Gobierno de conseguir el puesto en el Consejo de Seguridad. Como le dije, tiene el apoyo de nuestro grupo. Me gustaría saber qué pasos hemos dados, con qué naciones podemos contar como aliadas, si esto va a traer consigo que seamos más intensos y más duros −entre comillas− a la hora de exigir una reforma del Consejo de Seguridad, de su forma de trabajar, y un vínculo democrático con la Asamblea. Sé que hay que tratar con cierto cuidado estas cosas, pero me gustaría saber si hemos logrado algún avance. Insisto en me preocupa mucho que tengamos como oponente a Turquía.

 También quisiera conocer el estado actual del compromiso adquirido por el secretario general de las Naciones Unidas en su visita a España con la Alianza de las Civilizaciones. En qué situación está, cómo va avanzando y si el Gobierno reconoce en este momento, como lo ha hecho Naciones Unidas, que es una fórmula excelente frente al choque irreversible que supondría seguir peleándonos entre civilizaciones.

 En relación con la resolución de la crisis económica que afecta a la Unión Europea y que puede determinar toda nuestra política, me gustaría saber si la Unión Europea tiene claro cómo liderar en las Naciones Unidas, junto con las otras tres potencias, esa visión más global y más multilateral de los conflictos. Es decir, si hemos avanzado en ese aspecto.

 Voy terminando, presidente. Desde que empezamos a hablar de estos temas, hace años, ha irrumpido el terrorismo global, la pobreza es cada vez mayor, las enfermedades que considerábamos endémicas son ahora globales, se sobreexplotan los recursos, hay presencia ilegal de Estados en otros países vulnerando recomendaciones e indicaciones de organismos internacionales, y es urgente que se produzcan cambios de importancia en los órganos de decisión. Por ello, mis últimas preguntas van a ser muy concretas. ¿Tiene el Gobierno claro cuál debe ser el mecanismo de funcionamiento del futuro Consejo de Seguridad? ¿Tiene el Gobierno definida cuál es la estrategia que debe desplegar en el seno de la Unión Europea, para que esta sea una piedra angular del sistema global del multilateralismo? Usted habló del 2015 al 2018, pero sabe que tenemos un acuerdo según el cual el objetivo del milenio era llegar en el 2015 al 0,54% del producto interior bruto para el desarrollo. ¿Va a cumplir España con ese 0,54% en el 2015? ¿Va a formar parte España del fondo permanente de financiación de la Comisión de Consolidación de la Paz? Asimismo, quisiera saber si considera que la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas funciona correctamente.

 El señor PRESIDENTE: Señoría, termine, por favor.

 El señor LOSADA DE AZPIAZU: Termino, presidente. Termino con algo que hemos vivido en esta Cámara hace tan solo una semana, y que tiene que ver una vez más con la prosa y con la poesía. El otro día tuvimos ocasión de votar por unanimidad una moción acerca de la República del Congo y de la República Centroafricana, típicos ejemplos de conflictos bilaterales: pobreza extrema, conculcación de derechos, explotación infantil, robo de recursos, guerrillas ilícitas, contrabando, etcétera. Fue una moción de consenso, votada por unanimidad, una moción de mínimos, y ahí está mi preocupación. Nosotros queríamos incluir el informe Ruggie en la resolución de las transacciones económicas, pero nos dijeron que eso no podía formar parte del consenso. Usted ha hablado de la importancia del control de las transacciones económicas; sabe que el Parlamento Europeo marcaba una cifra que, si no recuerdo mal, es de 200 000 euros. Usted ha hablado de la importancia de la Resolución 1325 de la ONU; también estaba en una enmienda nuestra, que retiramos en aras del consenso. Mi pregunta es: ¿de verdad creemos en el multilateralismo, señor secretario de Estado?

 Muchas gracias.

 El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, senador Losada.
 Por el Grupo Parlamentario Popular, tiene la palabra el senador Chiquillo Barber.

 El señor CHIQUILLO BARBER: Gracias, señor presidente.

 Buenas tardes, señor secretario de Estado. Le agradezco su intervención, el fondo y la forma. No solo nos ha hablado de las iniciativas de política exterior en el ámbito del multilateralismo, sino que ha ahondado en el norte de la acción política del Gobierno de España en política exterior: no solo iniciativas, sino propuestas, hechos y, sobre todo, compromisos políticos. El apoyo de España al multilateralismo reforzado y la prioridad que da a ese enfoque en el ámbito de organizaciones como las Naciones Unidas o Unión Europea pone de manifiesto que no son solo palabras, sino propuestas, hechos y compromisos.

 Frente a los grandes problemas que tiene este mundo global en que vivimos, la decisión del Gobierno de España de impulsar el carácter reforzado y eficaz del multilateralismo es sin duda un ejemplo a seguir para muchos países de nuestro entorno. Con ese pilar básico de nuestra acción exterior basado en esa manera de entender la política internacional es como se pueden conseguir los objetivos superiores fundamentales para la política exterior de España y de la Unión Europea: la política europea común de paz y seguridad global, el respeto a los derechos humanos, la erradicación de la pobreza o la promoción del desarrollo sostenible.

 Ha dicho usted que España otorga su pleno apoyo a Naciones Unidas, con todo lo que ello significa de líder legítimo dentro de la política multilateral. Evidentemente, el Grupo Parlamentario Popular está al lado de su Gobierno en esto, y pedimos también el apoyo de todos los grupos parlamentarios. Pedimos apoyo igualmente para la candidatura de España al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas para el bienio 2015-2016, que es un objetivo de todos y no solo del Gobierno. Es un compromiso para el que apelamos a que todos vayamos en la misma dirección.

 Las iniciativas y compromisos en las Naciones Unidas y en la Unión Europea tienen tres pilares básicos: el mantenimiento de la paz y la seguridad, el respeto a los derechos humanos y la promoción del desarrollo sostenible. Y no solo en las Naciones Unidas, sino también en todas aquellas instancias en que España tiene voz y desempeña un papel importante: en la OTAN, en el Consejo de Europa y la OSCE. Hablando de estos organismos de la comunidad internacional en los que España desempeña un papel importante quiero, en primer lugar, felicitar al Gobierno por la celebración en el mes de abril de la sesión de primavera de la Junta de Jefes Ejecutivos del Sistema de las Naciones Unidas. La elección de España para celebrar esa sesión demuestra que hay quien confía en España, quien apuesta por la seriedad, el rigor y los compromisos de España en la política internacional, y sin duda supone una señal de confianza de la organización respecto de nuestro compromiso con el multilateralismo. La visita del secretario general de Naciones Unidas ha permitido a nuestro país enviar un claro mensaje de compromiso con Naciones Unidas. Es un aval y potencia la candidatura de nuestro país al Consejo de Seguridad que tiene que ser −repito− un compromiso de todos y requiere el esfuerzo de todos. Es una prioridad de nuestra política exterior, y estamos al lado del Gobierno de España para conseguir ese objetivo pensando en los ciudadanos de España.

 La elección tendrá lugar, como ha dicho, en otoño de 2014, en el marco de la 69 sesión de la Asamblea General, y, aunque tenemos rivales de reconocido prestigio, como Nueva Zelanda y Turquía, confiamos en que el buen hacer de España sea reconocido por los países de la comunidad internacional. Para ello es necesaria una apuesta firme por la reforma del Consejo de Seguridad, como muy bien han defendido usted y el ministro de Asuntos Exteriores; una reforma para conseguir que el Consejo de Seguridad sea lo más eficaz posible. España es consciente de que la reforma es inaplazable y de que el Consejo de Seguridad tiene que reflejar la realidad política de principios del siglo XXI, con sus conflictos y dificultades, pero con la agilidad y transparencia que requiere una organización que quiere servir a los objetivos de este siglo, que usted también ha citado, y que son los objetivos de España, que cité al principio de mi intervención, los tres pilares por los que apuesta: mejorar la representatividad, conseguir eficacia y darle transparencia al Consejo de Seguridad y a la institución de las Naciones Unidas en su conjunto. La cuestión del veto es de enorme relevancia, por la posibilidad de bloquear la asunción de medidas para asegurar la paz y la estabilidad, y recientemente hemos visto muchos ejemplos, así como el respeto de los derechos humanos en algunas regiones.

 Hay una cuestión a la que se han referido todos los portavoces, porque a todos nos preocupa. Pues bien, a principios de esta legislatura, en julio de 2012, hubo una propuesta de declaración institucional sobre Siria, en la que trabajamos con mucho rigor representantes del Grupo Parlamentario Socialista, del Grupo Parlamentario Popular, del Grupo Parlamentario de Senadores Nacionalistas, del Grupo Parlamentario Catalán Convergència i Unió y del de Entesa. En julio de 2012 ese tema ya nos preocupaba mucho, y hoy nos escandaliza. No obstante, quiero recordar, para que conste en el Diario de Sesiones, que esa declaración institucional, muy trabajada −repito− por los representantes de los grupos que he citado, hablaba del alto el fuego de las dos partes en conflicto, pedía el papel de la ONU y condenaba las atrocidades −en julio de 2012− del régimen de al-Assad. Bueno, pues, esa declaración institucional no fue ni siquiera votada en el Pleno del Senado, porque algunos grupos que ahora han puesto el grito en el cielo negaron su firma. Y tan grave era el problema en julio de 2012 como en el mes de mayo de 2013. Por lo tanto, es necesario buscar acuerdos allí, en el Consejo de Seguridad, pero también aquí porque hay cuestiones que, más allá de nuestras fronteras,  nos preocupan por las que el Gobierno de España muestra especial sensibilidad, sobre todo en África. Como usted muy bien ha dicho, en todos y cada uno de los contenciosos sangrientos y virulentos de los últimos dos años, el Gobierno de España, en la posición común, en la Unión Europea y en todos los foros, ha tenido un papel claro, firme, sin ambigüedades, sin dobles lenguajes y llamando a las cosas por su nombre. Por eso, España puede jugar en ese Consejo de Seguridad un papel muy importante.

 Ha citado −me va a permitir unos segundos porque soy valenciano de origen− ese especial interés del Gobierno de España, del ministro y de todo su equipo por la base logística de Naciones Unidas en Quart de Poblet, que es, sin duda, un reflejo de nuestro gran apoyo a Naciones Unidas y de nuestro compromiso firme −con mayúsculas− con la paz y la seguridad en todos los rincones del mundo. Agradezco esa sensibilidad y ese apoyo del Gobierno de España para que esa base sea una realidad y sea operativa en esas misiones por la paz y la seguridad en todos los rincones del mundo.

 Ha puesto de manifiesto lo que entendemos que es una tarjeta de presentación de la forma de entender la política exterior del ministro español de Asuntos Exteriores: la mediación. España es particularmente activa en la promoción de todas las iniciativas desde hace un año y medio en las que ha tenido responsabilidad de gobierno −en la prevención de conflictos, sobre todo −repito−, en la mediación en el Mediterráneo−, en todos y cada uno de los conflictos. Hemos participado, junto a Turquía y Finlandia, como presidentes del Grupo de Amigos de la Mediación −del que España forma parte−, para dar solución, con la máxima sensibilidad, rigor, rapidez y tacto, y desde el diálogo, a todas y cada una de esas cuestiones.

 Se han puesto en valor muchas de las cuestiones referidas a la Alianza de Civilizaciones, reorientado su papel −como dijo el ministro− en la Asamblea General de Naciones Unidas en cuestiones del mediterráneo, del norte de África y del mundo árabe, como un instrumento de diálogo intercultural, interreligioso, como ese centro, sede en Austria, en el que España ha dado un paso adelante por su apoyo claro, firme y rotundo.

 Usted ha puesto énfasis en sus intervenciones −quiero ponerlo de manifiesto− en la lucha contra el terrorismo internacional de reciente actualidad que amenaza a diario. Ha mostrado su sensibilidad ante la barbarie terrorista en cualquier rincón del mundo, nos azote o no nos azote, porque el Gobierno de España tiene que estar al lado de los países que sufren, porque sabe muy bien lo que significa el azote y el sufrimiento de la barbarie terrorista.

 España considera el marco multilateral, y en particular, Naciones Unidas, como ese medio eficaz para luchar contra esa amenaza terrorista o, en la vertiente del siglo XXI, del ciberterrorismo, la ciberdelincuencia o la ciberguerra. Por eso, apoyo y animo a esa implicación de España en la última revisión de la Estrategia global de la ONU para la lucha contra el terrorismo.

 Nuestro compromiso con el desarme y la no proliferación. Quiero poner énfasis en el acto del día 2 de abril −importante acto en ese camino del compromiso de España en la lucha contra el desarme y la no proliferación−, en el que se aprobó el Tratado sobre el Comercio de Armas, que tuvo una amplia mayoría, y España tuvo un papel importante en todos y cada uno de los trámites desde que se inició ese tratado. Quiero poner encima de la mesa, en sede parlamentaria, para esos amantes −que recuerden hemos oído, acólitos del arco parlamentario español, apoyar a Corea del Norte ante su amenaza reciente a la comunidad internacional− de algunos países tan estrambóticos, como que son los únicos tres países −Siria, Irán y Corea del Norte− que han votado en contra. Repito, han sido los tres únicos países que han votado en contra del Tratado de Comercio de Armas el día 2 de abril en Naciones Unidas. Lo digo simplemente para que conste en acta porque en la firma de este tratado se ve quién está a favor de las políticas de desarme, de protección de los derechos humanos y de un control exhaustivo del tráfico de armas y quién está en contra. Y, qué casualidad, han votado en contra Corea del Norte, Siria e Irán. Lo que me sorprende es que haya partidos del arco parlamentario que hayan salido a apoyar a estos tres países de referencia.

 También quiero poner de manifiesto alguno de los países que se han abstenido, que también tienen grandes seguidores en esta Cámara. Lo hemos visto hoy en esta comisión y en diversas sesiones parlamentarias. Se han abstenido países como Cuba, Venezuela, Bolivia, Ecuador, Nicaragua. Y yo quería −si se me permite− poner el énfasis en Venezuela. Muestro todo el respeto a ese país y a sus ciudadanos, pero, recientemente, todos los diputados y senadores de España y de toda la Unión Europea −yo me atrevo a decir, de la unión interparlamentaria− hemos recibido recientemente un escrito de diputados de la Asamblea de Venezuela. El trato que reciben los diputados de la oposición venezolana, más allá de que hayan impugnado el resultado ante los órganos jurisdiccionales y hayan hecho las denuncias que han hecho  que yo respeto, porque los órganos judiciales tendrán que decidir− es inadecuado. Por eso, yo aquí quiero hacer constar el trato incorrecto que la oposición venezolana recibe en esa Asamblea, por lo que el Grupo Parlamentario Popular en el Senado condena y muestra su solidaridad con parlamentarios como Enrique Capriles o Corina Machado que han puesto de manifiesto algunas actuaciones que dejan mucho que desear del talante democrático de algunos países que han sido aplaudidos por algunos grupos parlamentarios del Senado y del Congreso español.

 Voy terminando. Felicito al Gobierno de España, al Ministerio de Asuntos Exteriores por querer ser uno de los primeros países en firmar ese tratado. Se abre a la firma el próximo 3 de junio −como usted muy bien ha dicho− en Nueva York. Es importante dar esa señal con esa política europea común. Todos los países de la Unión Europea votaron en bloque porque las legislaciones de esos países, como la española, coincidían plenamente en que no se tiene que permitir el tráfico de armas en países donde se producen las sangrías que se producen, la vulneración de los derechos humanos y fundamentales contra la población civil. Esto lo ha recogido el tratado de armas con una claridad meridiana y España ha estado a la altura de las circunstancias. España es un país comprometido con la promoción y la protección de los derechos humanos, civiles, políticos, económicos, sociales y culturales. Por lo tanto, la lucha contra la pena de muerte requiere nuestro apoyo, y así lo hace constar el Ministerio de Asuntos Exteriores y el Gobierno de España en todos los foros donde participa. Por eso, Madrid acoge los días 12 y 13 de junio ese congreso, que es una buena oportunidad para que España ratifique ese compromiso, al igual que lo hace −como usted ha dicho− con las personas con discapacidad, con la lucha contra cualquier tipo de discriminación por razón de género u orientación sexual, por el derecho humano al agua y al saneamiento. A pesar de las restricciones, España sigue comprometida en esa lucha para ofrecer a los países y a los ciudadanos que menos posibilidades tienen ese apoyo, esa logística y ese asesoramiento que les da el Gobierno de España, y esa defensa por los derechos de la infancia. Estamos muy cerca de completar ese proceso de ratificación del tercer Protocolo de la Convención sobre los Derechos del Niño, ese compromiso con el desarrollo sostenible, el compromiso de España con hechos, con realidades, con aportaciones a la lucha contra el cambio climático, y, sin duda, la participación de España en todas las operaciones internacionales de gestión de crisis, bien sean de Naciones Unidas, de la Unión Europea o de la OTAN; en esos escenarios tan conflictivos, casi todos ellos en África o en oriente, en el tema de Afganistán, de Oriente Próximo, de Líbano, del cuerno de África y de Sahel; España, con sus medios y posibilidades…

 El señor PRESIDENTE: Senador, vaya terminando.

 El señor CHIQUILLO BARBER: Voy concluyendo.

 ...ha estado a la altura de las circunstancias desde esa política exterior de seguridad común, ese papel común que España defiende en la Unión Europea, dándole un protagonismo a las instancias europeas, al igual que en la OSCE o en el Consejo de Europa.

 Pero quiero reiterar mi agradecimiento, sobre todo, por dos compromisos firmes del Gobierno de España: en el tema del terrorismo y en el tema del tráfico y el comercio de drogas, donde se ha abierto también un debate importante, donde España tiene una posición clara, firme y rotunda, y el trabajo que está aportando a la Convención global de Naciones Unidas en la lucha contra el terrorismo.

 Es lo que quería citar. Le agradezco de nuevo su papel, su intervención, el compromiso del Gobierno de España porque, con estas iniciativas, propuestas y compromisos que el Gobierno de España está demostrando en la política exterior, se garantiza, sin ninguna duda, la contribución de España a la paz y a la seguridad, al respeto de los derechos humanos en todos los rincones del mundo, a la erradicación de la pobreza, que es un compromiso de todos, y a la promoción del desarrollo sostenible.

 Muchas gracias.

 El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, senador Chiquillo.
 Para contestar a los portavoces, tiene la palabra el señor secretario de Estado.

 El señor SECRETARIO DE ESTADO DE ASUNTOS EXTERIORES (De Benito Secades): Muchas gracias, señor presidente.

 Voy a tratar de dar respuesta a las cuestiones que han planteado.

 El sentido de mi intervención era presentar, con carácter general, las líneas de lo que venimos haciendo en el marco del multilateralismo, porque es verdad que, por las urgencias y por las situaciones de crisis que se nos plantean en algunas regiones, por los intereses económicos más inmediatos que tenemos en otra, este tipo de cuestiones a veces quedan de lado −digamos la crisis del Sahel, la crisis de Somalia, los intereses económicos en Asia, etcétera− y no vemos de una manera sistemática que el sustrato de toda nuestra política exterior −como decía antes, así viene siendo desde la transición democrática− es el multilateralismo. A fin de cuentas, cuando estamos haciendo algo en el sentido de facilitar nuestras exportaciones, tenemos a la OMC detrás, que es un organismo de Naciones Unidas; si tenemos una crisis en el Sahel, están implicadas no solo la Unión Africana sino también la asociación de Estados  de África Occidental −la CEDEAO−, luego viene la Unión Europea, etcétera. Es decir, que en la base de todo lo que hacemos desde el punto de vista geográfico de promoción de nuestros valores, de defensa de nuestros intereses está el multilateralismo. Por eso creía que era útil señalar estas líneas generales, pero ustedes, con mucha razón, se refieren a una serie de puntos concretos, y yo voy a tratar de darles respuesta en la medida en que pueda.

 Le quiero dar las gracias al senador Aiartza por sus comentarios, y quisiera decir respecto a los cuatro o cinco puntos que ha mencionado lo siguiente.

 En relación con el Sahara occidental y con la resolución del Consejo de Seguridad, que se ha aprobado hace algunos días, para la renovación del mandato de Minurso: esto es algo que ocurre todos los años. A finales de abril expira el mandato de Minurso y corresponde al Consejo de Seguridad aprobar una propuesta de resolución. En este tema nosotros tenemos una postura delicada. Primero, hemos sido la potencia que estaba en el Sahara últimamente −por lo tanto, todo lo que nosotros decimos tiene más trascendencia de la que hubiera ocurrido en otro caso− y estamos en lo que se llama el Grupo de Amigos del Sahara, en el que están nada menos que Estados Unidos, Rusia, Francia, el Reino Unido y España; es decir, hay cuatro miembros permanentes del Consejo de Seguridad y España. Nuestro papel en el Grupo de Amigos, y así viene siendo desde hace años, es facilitar que se alcance un acuerdo en cuanto a un texto de la resolución del Consejo, y lo venimos haciendo, lo hemos hecho en años anteriores y lo hemos hecho también este año. Aunque es difícil explicar todo el transfondo de la negociación, voy a darle unas líneas generales de lo que hemos hecho. Siempre hemos pedido un mayor respeto a los derechos humanos, una presencia muy fuerte en Naciones Unidas −porque no tenemos que olvidar que estamos en el marco de Naciones Unidas, y ahora voy a un punto que es determinante en esto− y queremos que se encuentre cuanto antes una solución, porque es un conflicto −el ministro lo ha dicho varias veces y lo pensamos en el Gobierno y lo han pensando gobiernos anteriores− que dura ya demasiado tiempo.

 ¿Qué ha ocurrido este año? Este año ha habido un elemento absolutamente nuevo en la propuesta de resolución. Es decir, las misiones de Minurso, por el tipo de misión de que se trata, las misiones que cubre Minurso deben contar con la aprobación de Marruecos, es decir, si Marruecos dice que no radicalmente a un punto y no hay posibilidad de acuerdo, hay que tomar nota de lo que hay ahí y hay que trabajar para que salga la mejor resolución posible.  Este año había un elemento absolutamente innovador, que era una propuesta −Estados Unidos, en el mecanismo del Grupo de Amigos, es el país que presenta el texto, el borrador de resolución−. Como digo, había este elemento nuevo. Nosotros, en este diálogo discreto que llevamos con los otros cuatro países, vimos que no había manera de que Marruecos aceptara este tipo de propuesta, consideraba −y así lo han dicho− que afectaba a la seguridad de Marruecos, que era un riesgo enorme, que era el descarrilamiento de todo el proceso. Nosotros hablamos con unos y con otros, y tomamos nota de que no era posible introducir este elemento. Y en eso, al final, hemos estado los cinco países, es decir, nos hemos dado cuenta de que era imposible; o sea, otros años se ha llegado con días de antelación a la votación, con el texto ya resuelto, aquí se ha llegado a la votación con el texto abierto todavía, 48 horas antes.

 Es decir, hemos estado trabajando… ¿Qué es lo que hemos hecho? En el texto hemos introducido un refuerzo de la referencia al enviado especial del secretario general. Como ustedes saben, la figura del enviado especial, Christopher Ross, estuvo en cierto entredicho el año pasado. Nosotros no solo hemos manifestado nuestro apoyo y hemos trabajado en la redacción de ese punto de la resolución, sino que hemos reforzado la expresión respecto a lo que había el año pasado. Hemos pedido también un refuerzo de la Minurso en efectivos. Una parte se ha aprobado −un refuerzo del número de policías que trabajan en Minurso−, no se ha aprobado −porque no había consenso− un refuerzo de los efectivos militares. Pero, de verdad, hemos hecho todo lo que hemos podido en este trabajo previo a la resolución dentro de esta situación especial que nosotros tenemos pero en la línea de promover el respeto a los derechos humanos y reforzarlo. No ha sido posible esta propuesta −como digo, absolutamente nueva− y ha contado con la oposición de Marruecos. Pero, repito, hemos hecho en esto realmente todo lo que hemos podido en la dirección que le digo.

 El Sahel. Coincido, señoría, en que la crisis del Sahel no es una crisis que se vaya a resolver por medios militares o de seguridad. Si ustedes repasan nuestras intervenciones −del ministro principalmente− en los consejos de Asuntos Exteriores de la Unión Europea y las declaraciones públicas, siempre hemos insistido en tres vías: primero, negociación política. No hay salida a la situación de Malí si no hay una negociación política y un proceso inclusivo, lo que se llama la hoja de ruta −que ahora ya está aprobada−, que es la base de todo el futuro de Malí. En segundo lugar, insistíamos en el apoyo humanitario. Pero hasta tal punto teníamos interés en la solución política que condicionamos y bloqueamos nuestra propia ayuda humanitaria −como todos los países de la Unión Europea− hasta que no vimos la hoja de ruta negro sobre blanco. Es decir, ahora ya estamos prestando ayuda humanitaria con recursos mucho más limitados que en el pasado, pero tenemos una cantidad bloqueada en Bamako, que hemos liberado en cuanto hemos visto la hoja de ruta. Y luego hablábamos de lo que había que hacer en el sector de seguridad. Lo que ocurre es que las circunstancias han puesto todos los elementos de seguridad por delante de todo el resto. Ha sido, primero, la intervención francesa de mediados de enero. Es verdad que el propio país estaba en riesgo de colapsar; ha habido ese tipo de intervención, al que nosotros hemos prestado el apoyo que he descrito. A continuación, hemos visto la hoja de ruta. Inmediatamente, a las 48 horas, todos los países de la Unión Europea hemos desbloqueado la ayuda humanitaria. Es decir, somos muy conscientes de que el problema de Malí y de Sahel es complejo, que tiene un elemento político muy importante −y, si me apura, un elemento político que es el más importante−, un elemento humanitario que es fundamental y, digamos, el apoyo desde el punto de vista de seguridad que es necesario en función de las circunstancias, pero somos muy conscientes de la necesidad de ese enfoque global.

 En cuanto a Siria casi podría repetir esto mismo: el discurso del Gobierno español y del presidente del Gobierno y del ministro de Asuntos Exteriores ha sido pedir una negociación política desde el principio; pedir, en este caso, no el desbloqueo de la ayuda humanitaria, sino pedir a las autoridades sirias que facilitaran el acceso de la ayuda humanitaria a las zonas liberadas que la venían bloqueando y la siguen bloqueando hasta el día de hoy. Y luego decíamos que cesara la violencia y que se hiciera algo para poner fin a esta sangría.

 ¿Qué hemos hecho nosotros en esta crisis de Siria? Primero, desde el punto de vista político, hemos hablado con todos los opositores  desgraciadamente no con el Gobierno, porque el Gobierno no se ha atenido a razones desde hace ya mucho tiempo−. Recuerdo que a principios del año pasado fuimos a Túnez con la máxima ilusión a participar en la primera reunión del Grupo de Amigos de Siria y a entrevistarnos con los dirigentes entonces de lo que se llamaba el Consejo Nacional Sirio. Esos dirigentes en los que teníamos todos −me acuerdo, el ministro exterior francés, el británico, etcétera− puestas las mayores esperanzas fueron sustituidos al cabo de pocos meses; los siguientes han sido sustituidos posteriormente. El Consejo Nacional Sirio ha perdido todo su peso en beneficio de la Coalición Nacional Siria. Es decir, desde el punto de vista de la oposición, les hemos insistido mucho −hemos pedido a la oposición que presentara un frente común, que presentara una alternativa viable al régimen actual− y, desgraciadamente, no lo hemos conseguido. Ese es un elemento que también ha complicado la situación, pero, como digo, hemos hecho lo posible.

 Hace pocos días −quince o veinte− ha habido un grupo importante de opositores sirios aquí, en Madrid, en Casa Árabe, a los que hemos explicado lo que fue la transición española, y créanme que se les explican cosas evidentes, como que los procesos de transición son lentos, salvadas todas las distancias con lo nuestro -España era otro país, con una clase media muy importante, cosa que no hay en Siria, unas ganas de estabilidad y un momento histórico que se veía venir, por razones naturales-, que estas transiciones democráticas nunca son un acontecimiento, son siempre un proceso. Nosotros tardamos tres años en tener una Constitución y tres años después todavía hubo un intento de golpe de Estado, con lo cual, al cabo de seis años todavía estábamos dando los primeros pasos en esa transición. Les explicábamos el contenido político. Y les explicábamos que en estos procesos tienen que tener en cuenta que es posible hacer una reforma de las fuerzas armadas, una reforma de las fuerzas de seguridad, que no deben pensar en una situación, como en Irak, donde liquidan todo el Estado y de pronto se encuentran sin Estado y sin nada sobre lo que trabajar. Realmente creemos que este tipo de mensaje lo acogen con interés de nosotros, como españoles, por los lazos históricos y porque hemos vivido una transición hace no demasiado tiempo; en estas reuniones colectivas que celebramos con regularidad con algún opositor importante que viene a Madrid les hablamos de ello. Y dentro de pocos días o algunas semanas va a haber otra reunión importante.

 Por tanto, estamos trabajando, insisto, en lo que podemos con la Agencia de Cooperación Internacional, que está desarrollando un programa que se llama MASAR, que quiere decir Adelante, para animar no solo a los opositores sirios sino a los nuevos líderes de Túnez, Libia, etcétera a caminar por una senda razonable de reformas y de establecimiento de un nuevo Estado democrático.

 Señorías -quizá luego vuelva a ello-, fíjense el nivel de frustración -el otro día lo comentábamos en una nueva reunión del Grupo de Amigos de Siria- de toda la comunidad internacional y de un país como España lógicamente ante el hecho de que el mejor mediador posible que podía existir probablemente hace unos meses en el mundo, que era Kofi Annan, con el prestigio que tiene, enviado conjunto de Naciones Unidas y de la Liga Árabe, tuvo que dimitir porque no veía salida. Los últimos días oímos que el enviado conjunto Rajimi desgraciadamente también está pensando en lo mismo. De manera que son situaciones muy difíciles en las que todos quisiéramos hacer más, pero, desgraciadamente, las circunstancias son muy, muy duras desde todos los puntos de vista.

 En cuanto a Kosovo, señoría, no puedo sino referirme a las declaraciones del ministro −es así− en el sentido de que no hay nada enormemente nuevo en este proceso. Es verdad que en la décima sesión de negociación entre Serbia y Kosovo hace diez o quince días se ha alcanzado un cierto acuerdo para avanzar en la relación, pero el presidente de Serbia ha dicho taxativamente que no supone un reconocimiento de Kosovo. Nosotros en este momento nos estamos ateniendo a la Resolución 12/44, del Consejo de Seguridad, del 10 de junio de 1999, y a la opinión consultiva del Tribunal Internacional de Justicia, de 22 de julio de 2010, que no avalan de ninguna manera el reconocimiento de Kosovo como un nuevo Estado. Para nosotros esa resolución y esa opinión consultiva siguen en vigor y no hay elemento nuevo que nos haga cambiar respecto de esta posición. Quiero añadir además que hay más de noventa países de Naciones Unidas que no reconocen a Kosovo. Es verdad que hay una crisis, pero en este momento noventa países en todo el mundo y cinco en la Unión Europea no lo reconocen; de manera que esa es nuestra postura y nos atenemos a ella. Sin embargo, estamos de acuerdo −y lo hemos dicho− y apoyamos cualquier medida que mejore las condiciones de vida de los ciudadanos de Kosovo y que favorezca la integración de ese territorio en los ámbitos de cooperación regional en los Balcanes occidentales, pero no estamos cambiando de ninguna manera la postura que hemos mantenido hasta ahora.

 Finalmente, su señoría ha mencionado la no injerencia en asuntos de otros países, en concreto, de Iberoamérica. A propósito, me ha parecido entender que ha hecho referencia a expropiaciones que se habrían llevado a cabo o discursos sobre futuras expropiaciones. Nosotros no nos manifestamos sobre la inconveniencia de expropiaciones como Repsol, en Argentina, y algunas en Bolivia, lo que estamos apelando es a la seguridad jurídica, primero, en interés nuestro, lógicamente, porque una de nuestras funciones es defender los intereses de España en su conjunto, de las empresas una a una y de los ciudadanos; segundo, por los países destinatarios de la inversión. Le puedo asegurar que la percepción global de algunos países de Latinoamérica en el último año -no somos nosotros los que nos hemos encargado de hacerlo- respecto de la seguridad de esas inversiones se ha debilitado muchísimo en perjuicio de algunos países que necesitan la inversión o para corregir sus niveles de pobreza o simplemente para estar en condiciones de prestar mejores servicios a sus ciudadanos. Cualquiera que haya estado en Iberoamérica hace 20 o 25 años sabe que desde hace diez años todo el subcontinente es irreconocible: el servicio de telefonía, el servicio de agua, el servicio de saneamiento, el servicio de tratamiento de residuos, etcétera han cambiado radicalmente en beneficio de esas poblaciones, y eso ha sido gracias a la inversión extranjera. Por tanto, nuestro llamamiento es: respeten la seguridad jurídica porque, si no, irá en perjuicio de ustedes, pero, repito, no se trata de injerencia ninguna sino de un llamamiento al respeto a la seguridad jurídica. Con esto, señoría, quisiera haber respondido a sus preguntas. Muchas gracias.

 El señor Sabaté mencionaba, y con razón, la problemática del Mediterráneo y la Unión por el Mediterráneo y en algún momento también las dificultades de la puesta en marcha de este organismo. La Unión por el Mediterráneo nace en 2008. España trabaja activamente en ese momento para que dicho organismo recoja el acervo del proceso de Barcelona, y desde su propia creación, y en este último año, con el nuevo Gobierno, estamos apoyando en todo lo que podemos a la Unión. El año 2012 ha sido un año de transformaciones dentro de la Unión. Ha asumido la Presidencia de la zona norte la Unión Europea. Ha llegado un nuevo secretario general −porque durante unos meses estuvo el secretario general−, el actual ministro delegado de Exteriores de Marruecos, Youssef Amrani, ahora hay otro gran funcionario marroquí, el embajador Fatala Sijillmasi, y, a su vez, hace un mes o mes y medio ha renovado las tres vicepresidencias y está trabajando con una gran actividad con la Unión Europea, con otra serie de países, para relanzar la Unión. Es un proceso difícil, es un proceso muy ambicioso, donde está Israel, donde están todos los países árabes -es el único foro donde se reúne Israel con los países árabes de una manera sistemática-, y nosotros lo apoyamos, quizá con menos recursos económicos que los que teníamos hasta ahora. Le puedo decir que yo he viajado con el embajador Sijillmasi a Nuakchot hace quince días. He estado en Barcelona visitando su sede. Él ha venido aquí, como decía antes, al seminario sobre la Alianza de Civilizaciones. Tenemos una relación muy fluida y muy positiva, y esperamos que, con la actividad que está desarrollando el secretario general, Sijillmasi, con buenas perspectivas en el marco de la Unión Europea en cuanto a financiación de nuevos proyectos, pueda la Unión manifestarse como lo que es, un proyecto ambicioso de integración de los países mediterráneos. Nosotros hemos integrado este proyecto de mediación en el Mediterráneo en la Unión. Un nuevo proyecto que no he mencionado, porque no he tenido tiempo para ello, es el relativo al acceso a agua potable en el Mediterráneo occidental, que estamos desarrollando con Argelia también está en ese marco; es decir, estamos trabajando muy estrechamente con la Unión por el Mediterráneo y con el secretario general en esa vía.

 Lo fundamental que ha preguntado su señoría en cuanto a Siria era qué podemos aportar en el conflicto de Siria. No sé si quizá he contestado a su pregunta cuando le he hablado de la interlocución que tenemos con los opositores sirios, con esta defensa que hemos hecho de los enviados especiales, con este mensaje muy fuerte que transmitimos toda la comunidad internacional en este marco de frustración que, al final, se reduce a algo muy elemental: hay dos países miembros permanentes del Consejo de Seguridad que no están en disposición de favorecer ninguna actividad de Naciones Unidas en el conflicto. Por eso viene la reforma del Consejo de Seguridad, nuestra candidatura al Consejo, la reunión de Roma en el mes de enero para decir que el Consejo de Seguridad necesita una reforma. Va a ser muy difícil, porque hay miembros permanentes que, al final, la tienen que autorizar. Por tanto, estamos trabajando un poco en todos los frentes. Ahora vemos esas noticias descorazonadoras acerca de que a lo mejor el enviado conjunto quiere dimitir, pero también el secretario general lleva en contacto con los miembros permanentes del Consejo durante los últimos tres o cuatro últimos días, porque nos damos cuenta todos de que es una situación que se degrada cada día. Una de sus señorías decía que se ha utilizado  gas sarín. Las noticias que tenemos es que el gas sarín  lo habría utilizado la oposición, es decir, es un conflicto de una dimensión y de un enconamiento increíble, como suele ocurrir, desgraciadamente, en todas las guerras civiles. 

Se refería su señoría a la crisis del Sahel. Voy a mencionar brevemente lo que hemos hecho en esta crisis desde el principio. En mi intervención he querido resaltar el papel relevante de la Unión Europea en esta zona, junto al  que ha desarrollado en Somalia. En este país hemos estado ante la primera intervención de la Unión Europea utilizando todos sus instrumentos: una estrategia de seguridad y desarrollo, una misión de formación de las fuerzas armadas somalíes, una misión de refuerzo de las capacidades de seguridad en el país y una misión militar, que es la Eunavfor Atalanta. Nuestra experiencia  el otro día se hablaba en el Consejo de Asuntos Exteriores de la Unión Europea- es que en Somalia se utilizaron los cuatro instrumentos pero en desorden. Se empezó con una misión militar, Atalanta; luego llegó en 2011 la estrategia, cuando no tiene sentido que la estrategia llegue después de la intervención militar; luego se hizo una misión de entrenamiento y ahora, hace unas semanas, hemos empezado con la misión de refuerzo de las capacidades de seguridad. Afortunadamente, en Malí, una vez que hemos aprendido de esta experiencia, las cosas han seguido su propio orden. Se empezó con una estrategia de seguridad y desarrollo para el Sahel que daba el marco, luego se desarrolló la misión EUCAP-Sahel Níger, con base en Níger pero con antenas para Malí y Mauritania -no lo dije antes porque no había tiempo pero está dirigida por un general español de la Guardia Civil, el general Espinosa-; luego se ha llevado a cabo la misión de entrenamiento. Por tanto, sigue ya un orden lógico: estrategia de seguridad y desarrollo, misión de refuerzo de capacidades de seguridad, que es muy importante, porque se trata de la formación de las fuerzas de seguridad en el respeto a los derechos humanos, etcétera, y se continúa con la misión de entrenamiento, en la que también tenemos un papel relevante, puesto que somos el segundo país que más contribuye a la misión de entrenamiento EUTM en Malí, situada entre Bamako y Kulikoró; y el cuarto elemento, que también ha tomado la delantera, el elemento de seguridad, que hemos apoyado con el avión que tiene su base en Senegal. Por tanto, por interés nuestro, porque sabemos que lo que ocurra en el Sahel afecta a España,  porque, como decía el otro día el ministro francés, una vez que se franquea la frontera de Malí con Argelia, estamos ya en el Mediterráneo, y, dentro de los recursos que tenemos, que ahora son más reducidos que los que teníamos hace tres, cuatro o cinco años, hemos que hacer todo lo posible, y lo estamos haciendo, en nuestras manifestaciones, en nuestros mensajes y en esta aportación de efectivos, de verdad, en formación, en entrenamiento, etcétera.

 Me preguntaba por la candidatura de Fuerteventura. Lamento no poder contestarle pero me comprometo a ver en el ministerio cómo está este asunto y transmitírselo.

 Creo haber contestado a todo, aunque posiblemente quede algún punto.

 El señor SABATÉ BORRÀS: Le pregunté también sobre la lucha contra el hambre en Sudán y en el Sahel.

 El señor SECRETARIO DE ESTADO DE ASUNTOS EXTERIORES (De Benito Secades): Sí, en Somalia han muerto en los dos últimos años 288 000 personas,  de los cuales 133 000 eran niños, es decir, la mitad de los fallecidos son niños menores de cinco años. Efectivamente, ahora recuerdo que su señoría me hablaba de este asunto. Ya me he referido al tema de la seguridad en Somalia, de la estrategia en el Sahel, etcétera. Nosotros somos muy sensibles a aquella situación. Hemos acreditado un embajador en Somalia, que es nuestro embajador en Kenia. Hemos sido uno de los primeros países en acreditar un embajador en Somalia. Teníamos una cantidad preparada con cargo a la cooperación española para construir un hospital en las afueras de Mogadiscio, a 40 o 50 kilómetros. Nos ha sido imposible, teniendo el dinero disponible para invertir, hacer nada. La situación de violencia ha sido de tal calibre que no solamente ha resultado imposible para nosotros sino para todos los países de la Unión Europea hasta hace unos meses poder hacer nada. Este sábado o domingo ha habido otra vez un atentado con coche bomba en el centro de Mogadiscio, con 15 o 20 muertos.

Como decía, en cuanto acabe esta comparecencia, me voy al aeropuerto para viajar a Londres y asistir a una gran conferencia sobre Somalia que ha convocado el primer ministro Cameron, donde vamos a ver cuáles son las necesidades. Van a asistir el presidente y la ministra de Exteriores. He estado con ella en Adís Abeba a principios de año, hemos vuelto a estar con el presidente y con la ministra de Exteriores en Bruselas hace dos meses, es decir, tenemos un diálogo continuo con ellos y somos muy sensibles a todo lo que ocurre en la zona, entre otras cosas porque tenemos allí efectivos nuestros de defensa, formación y entrenamiento, si bien lo que ocurra en Somalia no tiene una incidencia tan directa en España como lo que pueda ocurrir en el Sahel, pero es por una cuestión de principios, es decir, no podemos ver que un continente tan próximo y cercano a nosotros esté viviendo este arco de todas las delincuencias, de todas las violencias y de todas las hambrunas, desde Somalia, pasando por África Central, hasta el Sahel, prácticamente a nuestras puertas. De manera que este es el sentido de lo que estamos haciendo allí y además somos muy sensibles a estas cifras de hambre y de muerte, tan devastadoras.

 En respuesta al senador Sendra, que se refería fundamentalmente a cuatro temas, respecto a la Organización Mundial de Turismo, efectivamente, esta hace un gran trabajo. Recientemente hemos estado en la organización, además de en nuestra rutina de visitas, en la del secretario general y los jefes de las agencias. El secretario general está muy satisfecho de que la organización se encuentre situada en España. Quizá es una llamada a nuestra conciencia, porque tenemos a la organización desde el año 1974 en la calle Capitán Haya, en Madrid, con vida propia, financiación de Naciones Unidas, muchas veces deslumbrante para nosotros, que estamos con recursos más escasos que hace poco tiempo, como decía antes. Pero quizá estamos más dedicados a la base en Quart de Poblet, en Valencia. Algún día deberíamos hacer una visita a este centro de telecomunicaciones, absolutamente innovador, desde donde se dirigen todas las operaciones de mantenimiento de la paz de Naciones Unidas, con alta tecnología y empleos de altísima cualificación en el sector de las telecomunicaciones, un lugar de recogida de datos informáticos de todo el sistema de Naciones Unidas, junto con la base en Bríndisi, en Italia; pero esta es una base de última generación, realmente muy llamativa desde el punto de vista de la modernidad y la eficacia. Por eso, quizá estamos más centrados en esa base, que solo tiene dos años de vida, que en la organización, que lleva aquí pronto hará casi cuarenta años. De manera que gracias por el comentario, vamos a tenerlo en cuenta y posiblemente hagamos un seguimiento más cercano de la OMT.

 En cuanto al Tratado de Comercio, lo que quería señalar es que nosotros hemos tenido una participación activa en la negociación. Hemos insistido mucho, y había una gran resistencia por parte de una serie de países a vincular el comercio de armas con la cuestión de los derechos humanos, pero creo que hemos hecho un buen trabajo junto con otros países de la Unión Europea y esa sensibilidad está recogida. Nosotros, desde el punto de vista español, estamos tranquilos en el sentido de que nuestra legislación es incluso más avanzada que el tratado. Yo les puedo decir que tenemos una Comisión Interministerial de Material de Defensa y de Doble Uso, que se reúne todos los meses en el Ministerio de Economía, ahora en la Secretaría de Estado de Comercio, en la que participan todos los organismos de la Administración con relación con el comercio de armas, y se sigue un control absolutamente estricto de todas las partidas que salen de España con destino a otros países. En la última reunión a la que yo he asistido era la relativa a cartuchos de caza con destino a Burundi, y vemos las cantidades y comparamos con las cantidades del año pasado. Ya digo que no es armamento pesado, que son cartuchos de caza, pero en España tenemos un control muy estricto de todo lo que hacemos desde ese punto de vista porque sabemos el riesgo que es poner material de defensa, en lo que España, afortunadamente, es un país importante, en manos de grupos o de personas que no vayan hacer de ello el uso debido. De manera que en ese sentido estamos tranquilos. Hemos trabajado para el tratado, pero nuestra legislación nos da la garantía de que vamos a poder incorporar y atenernos a la normativa que establece el tratado sin ningún problema.

 Mencionaba el senador la utilización de armas químicas en Siria, y no sé si le he contestado con la respuesta anterior. Efectivamente, en esta cuesta abajo del conflicto de Siria el ver que unos días es el Gobierno y ahora quizá es la oposición también es bastante descorazonador. El otro día había una reflexión interesante por parte de otro ministro de Exteriores de la Unión Europea, diciendo que lamentablemente hay algunos países que están más interesados en la caída del régimen que en el futuro de Siria. Esa visión cortoplacista de que caiga el régimen −que va a caer y que tiene que caer porque la persona del presidente Assad no puede participar ni estar implicado en ese proceso− no hay que confundirla con la necesidad de que ese régimen deje el espacio a un sistema democrático inclusivo con, como digo, la prisa en que el régimen caiga. Hay que pensar en el futuro y creemos que esos mensajes que nosotros trabajamos con la oposición, de reforma, de inclusividad, de ver que todos esos procesos pueden tener un pequeño retroceso, pero que lo importante es mantener la buena dirección, esperemos que tengan utilidad. En cuanto a Kosovo, señoría, reitero lo que he dicho al senador Aiartza.

 Muchas gracias, senador Losada, he anotado toda una serie de cuestiones y voy a intentar, aunque sea brevemente, contestar una por una. Me decía al principio que hay una cierta distancia entre el discurso y la realidad. Y es verdad, lo que pasa es que el discurso recoge lo que son nuestras intenciones, sucede que luego nos tenemos que enfrentar a una realidad que es muy compleja, que es muy dura, que es negativa. Esos ejemplos son de los que hablábamos; dificultad en el Sahara, la norma de Naciones Unidas establece que para encargar nuevas misiones a Minurso hay que contar con la conformidad de Marruecos, si no hay conformidad de Marruecos en ese punto, por más que queramos, no podemos avanzar. En Siria hay unanimidad de la comunidad internacional en que hay que tratar de buscar una solución a ese conflicto. Esa oposición de Rusia y de China, por llamar a las cosas por su nombre, bloquea una intervención en la forma que sea de la comunidad internacional. De manera que este es el discurso y créame que trabajamos en esa dirección, aunque la realidad muchas veces nos impida alcanzar los objetivos que queremos y que son, además, compartidos con otros países de la Unión Europea y de la comunidad internacional. En segundo lugar su señoría se refería a la frustración que todos experimentamos respecto de la crisis siria. En ese punto quisiera remitirme a lo mencionado con anterioridad.

 Ha mencionado también la necesidad de tratar las crisis desde un punto de vista global y no hablar solo de seguridad para atajar los problemas de seguridad o de terrorismo. Ahí quisiera remitirme a lo dicho antes en cuanto al Sahel o Somalia. Este tipo de crisis se abordan con una estrategia de seguridad, pero también de desarrollo. Se abordan haciendo un llamamiento y poniendo los medios suficientes desde el punto de vista humanitario, y se abordan desde el punto de vista político. La hoja de ruta de Somalia, que la hubo y que afortunadamente se ha cumplido, se cerró en agosto de 2012 como estaba previsto, y ahora tenemos un presidente que es una persona absolutamente homologable, un profesor de enseñanza media, y una ministra de Asuntos Exteriores con la que hemos tenido reuniones en Bruselas con los ministros de la Unión Europea. Es otro régimen desde que se ha cumplido la hoja de ruta. Y eso mismo sucede con el Sahel, estrategia de seguridad y desarrollo, proceso político, ayuda humanitaria y, en la medida en que sea necesario, una actuación sobre lo que son aspectos de seguridad. De manera que coincidimos en que el tratamiento de estas crisis debe efectuarse desde un punto de vista global.

 En cuanto al multilateralismo y la gobernanza global, no conozco ese artículo del Instituto Elcano, pero yo creo que multilateralismo es lo que inspira nuestra política, una atención a la presentación de propuestas colectivas, regionales o globales para afrontar los problemas de nuestro tiempo: paz y seguridad, derechos humanos, erradicación de la pobreza y desarrollo sostenible. La gobernanza global es el sistema, o sea, cómo vamos a gestionar esa creciente interdependencia, esa emergencia de países y regiones nuevas, la globalización en definitiva, cómo vamos a gobernar, qué foros de acuerdo vamos a establecer. Por ejemplo, para los derechos humanos teníamos una Comisión de Derechos Humanos con determinadas funciones. Desde hace seis años tenemos un Consejo de Derechos Humanos con unas funciones reforzadas, con una mayor presencia de los relatores en los distintos países. Aquí hace poco hemos tenido un relator del Consejo de Derechos Humanos para temas de inmigración, que ha visto cómo estamos trabajando con los inmigrantes en una situación de crisis económica. Es decir, eso es un instrumento de la gobernanza global, el nuevo Consejo de Derechos Humanos en relación con la anterior Comisión de Derechos Humanos. Y esa es la vía por la que debemos avanzar. Hay una propuesta del secretario general de reforma del sistema de Naciones Unidas. Y efectivamente, la gobernanza global yo creo que es el conjunto de organismos que nos van a permitir poner en práctica de verdad políticas basadas en el multilateralismo y en las propuestas regionales y globales para afrontar los problemas que tenemos enfrente de nosotros.

 Decía también el senador que hemos dado un paso atrás en cooperación. Hemos tenido una reducción enorme de las cantidades dedicadas a cooperación. No voy a dar, porque no los conozco bien, los datos de cooperación para el desarrollo, pero nuestra Secretaría de Estado que tenía 800 000 euros de contribuciones voluntarias a distintos organismos internacionales en el año 2011, hemos tenido 400 000 euros en 2012, de los cuales solo pudimos ejecutar 160 000. O sea, hemos pasado de 800 000 a ejecutar 160 000, un 20%. Esa es un poco la tónica que estamos viviendo. Afortunadamente, las cantidades han sido tan importantes en los últimos años que hay todavía cantidades pendientes de desembolsar. Entonces podemos todavía seguir trabajando con cantidades que se presupuestaron en los años 2009, 2010, 2011 y que están todavía pendientes de ejecución. Podemos seguir funcionando sin inyectar nuevas cantidades más que en lo que realmente nos permita la situación presupuestaria. Pero entrando en el terreno de la cooperación, hemos reducido el número de países prioritarios, hemos transformado o cambiado la filosofía menos ayuda directa y más trabajo en común, transferencia de conocimientos que suponen menos desembolso. Estamos, como digo, haciendo lo posible dentro de una situación presupuestaria que es realmente difícil.

 En Iberoamérica, si me permite, creo que señalaba que las cifras de nuestro comercio bilateral han empeorado con una serie de países en el último año. En general, el balance de comercio bilateral de 2012 es muy positivo para España. A cualquier país que vamos –tengo la cifra global- el incremento de las exportaciones a lo largo de 2012 ha sido realmente notable porque hemos ganado en competitividad y nuestras exportaciones pueden llegar a mejores precios. Es verdad que ha habido un gran descenso de las importaciones porque la demanda está muy baja en España y ha habido menos necesidad de importar. Pero hemos tenido en 2012 un descenso del 28% del déficit comercial y la tasa de cobertura ha sido del 86,8%, 5 puntos mejor que en el año anterior. Esto no hay que atribuírselo a nadie, o sea, esto es en parte inducido por la crisis económica, que llama a menos importaciones. La propia crisis económica ha obligado a las empresas a mayor competitividad, a ajustes de costes y a poder exportar más a mejores precios. De manera que la perspectiva es, en principio, buena y salvo que haya algún país o grupo de países en que se pueda estar produciendo esa situación, en general los resultados son bastante apreciables en el año 2012, con una tendencia que ya se había empezado en 2011. 

 En cuanto al informe Jeffrey Sachs, creo que estamos en el sector de cooperación, es el informe de 2006 que encargó el secretario general a Jeffrey Sachs. Si me permite, no lo conozco bien, es el sector de la Secretaría de Estado de Cooperación Internacional y no quisiera arriesgarme a decir algo que no sea conveniente, como digo, porque no lo conozco en profundidad.

 Me mencionaba la candidatura al Consejo de Seguridad. Nuestra candidatura está basada en principios, en valores y en nuestra trayectoria de los últimos años. Esperamos que a la hora de la votación en el otoño de 2014 se reconozca cuál ha sido nuestra trayectoria desde la última vez que estuvimos en el Consejo en 2003, las aportaciones que hemos hecho al sistema, las contribuciones no solo de carácter de cooperación y contribuciones a organismos, sino las aportaciones que hemos hecho en las negociaciones de acuerdos internacionales, este tipo de actividades que tenemos en la mediación, en los proyectos de agua, en la sesión de la asamblea general sobre discapacidad, donde somos estado facilitador con Filipinas, es decir, esa aportación que hacemos, esa contribución con nuestra sensibilidad a tratar de resolver alguno de los problemas que tenemos ante nosotros. El recorrido no es fácil. Es la tradición, es bastante normal en este tipo de campaña y se sabe con mucha antelación, que hay dos puestos vacantes y van dos países. Nosotros en 2003 fuimos dos países y entramos. Se hace la campaña, se explica, no hay ningún problema. El problema es que ahora vamos tres países y tres países de peso. Desde el año 2005 estábamos en liza Nueva Zelanda y España y sorpresivamente hace dos años Turquía se manifestó. Nosotros estamos volviendo con un ritmo de 10 años. Turquía está volviendo con una velocidad doble, si se quiere. Esa es la realidad. Nosotros debemos afrontarla, debemos hacer lo que estamos haciendo. Han venido los jefes de los organismos de Naciones Unidas, hemos explicado y tenemos perspectivas relativamente buenas. Creo que a continuación tengo una pregunta sobre cómo van los apoyos. Es lógico pensar, y esa es la realidad, que en la Unión Europea, países iberoamericanos y región mediterránea estamos relativamente bien y hay otras zonas más alejadas, como es el África Subsahariana u otras regiones en el Pacífico donde todavía tenemos un trabajo por hacer, pero es el trabajo que estamos haciendo con viajes, con presencia y con mucha explicación, como se hace en todas las campañas.

 En cuanto a la Alianza de Civilizaciones, hemos estado a principios del año pasado en la primera gran reunión de la alianza en Nueva York, una reunión específica sobre la alianza, donde confirmamos nuestro compromiso con la alianza; estuvimos en septiembre, en los márgenes de la asamblea general en otra gran reunión; estuvimos en reuniones puntuales, una en Estambul y otra importante que ha habido recientemente en Austria, donde el alto representante del secretario general ha sido sustituido, hemos pasado del ex presidente portugués Sampaio al embajador catarí Nasser y, como digo, hemos tenido también reuniones en Madrid, como la que mencionaba antes. Estamos comprometidos, una vez más, con menos cantidades que en el pasado. En el pasado si se oyeron algunas críticas a la alianza, eran fundamentalmente que estábamos poniendo muchos recursos. Un 40% de toda la financiación que ha tenido la alianza desde su creación ha sido con cargo a España y pedíamos que otros países, que estaban muy implicados a nivel directivo, hicieran un esfuerzo si no equivalente, más significativo. Ahora nosotros, por la fuerza de las cosas, hemos reducido nuestra aportación, pero hemos hecho este año todavía una aportación significativa de 300 000 euros, importante para lo que es el resto de países y hemos actuado sobre la estrategia del Mediterráneo y sobre la estrategia para Iberoamérica, que son las regiones que más nos pueden interesar. De manera que estamos activos, estamos trabajando y estamos comprometidos con una alianza en cuyo origen estaban Turquía y España y que ahora ha sido plenamente asumida por el secretario general y por Naciones Unidas.

 Me preguntaba sobre qué ideas tenemos sobre el funcionamiento del Consejo de Seguridad en el futuro. Me he referido a cuál es nuestra propuesta: mayor representatividad de regiones emergentes que no están presentes hasta ahora, pero proponemos que no haya nuevos derechos de veto, porque hemos visto a lo que conduce el derecho de veto en algunas circunstancias, como en la crisis de Siria, y mayor eficacia y mayor trasparencia en el sentido de que en algún caso haya que explicar por qué se veta. Ahora mismo se veta y nadie da ninguna explicación. Creemos que en algún momento hay que explicarlo y eso pondrá a los países ante la responsabilidad de decir por qué actúan de determinada manera. En algunos casos es una negociación que está en curso, una negociación que lleva años. Pedir que para vetar hagan falta 2 o 3 vetos, que no baste con 1, etcétera. Esa es un poco la idea, pero estamos en pleno proceso de negociación en el grupo Unidos para el Consenso.

 En cuanto a la Unión Europea en el mundo, apoyamos la política exterior y de seguridad común, con estos ejemplos importantes que son Somalia, el Cuerno de África y el Sahel, donde la Unión Europea ha desplegado el conjunto de instrumentos que tiene. En lo relativo a la contribución al fondo de la consolidación de la paz, debo decir que este año pasado teníamos una propuesta para contribuir con nuestro propio presupuesto al fondo de consolidación de la paz y no pudimos ejecutarla por los ajustes presupuestarios y acuerdos de no disponibilidad.

 Y me preguntaba, creo que era la última pregunta, sobre el funcionamiento del Consejo de Derechos Humanos. Para nosotros, como decía antes a propósito del paso de comisión a consejo, es un organismo que está trabajando bien con la alta comisionada. Ahora en la resolución sobre el Sahara Occidental, dado que no ha sido posible encomendar a Minurso la supervisión de derechos humanos, lo que hemos reforzado es el lenguaje de apoyo a la alta comisionada y al consejo porque creemos que es un instrumento a través de sus relatores, de sus informes periódicos, de la respuesta que deben dar los países miembros a los informes de que son objeto. Es un instrumento muy útil, en donde los países que no están en el pleno respeto a los derechos humanos sienten el control, la vigilancia y la cercanía del consejo y de sus instrumentos.

 No sé, señoría, si con esto he respondido al grueso de preguntas.

 Al senador Chiquillo le quiero agradecer su intervención, las referencias que ha hecho a algunos de los puntos que he mencionado, el apoyo de su grupo parlamentario, como el de todos los demás, al multilateralismo como sustrato sobre el que elaboramos nuestra política exterior a la candidatura y le agradezco también el apoyo a las acciones que vayamos a desarrollar y sin duda recurriremos a ustedes en el marco de la democracia parlamentaria, que es un componente muy importante de acompañamiento de lo que nosotros hacemos en el exterior y a la serie de puntos que ha mencionado. 

 Veo que había seleccionado Siria, Quart de Poblet, el Tratado de comercio de armas y las prioridades de derechos humanos. Creo que todos ellos, más o menos, los he ido tratando. En Siria estamos deseando que el enviado especial pueda avanzar y estamos firmemente convencidos de que es necesaria una negociación política para salir de esa crisis y llamando al cese de la violencia y a la contención de las partes. En relación con Quart de Poblet, como digo, es realmente una satisfacción ver que en dos años se van a crear doscientos veinte empleos de alta cualificación, con pedidos de suministros a la base de aproximadamente trece millones de euros en dos años, o sea que para la economía del entorno de Quart de Poblet y de Valencia es algo muy positivo.

 En cuanto al Tratado sobre el Comercio de Armas, lo he mencionado y me refiero, como digo, a la Comisión Interministerial de Material de Defensa y Doble Uso, a la seriedad y el cuidado con el que se trabaja. Ante cualquier exportación, basta con que haya un organismo que tenga duda para que se aplace al mes siguiente y se vuelve a revisar de arriba abajo. Se presentan cuadros sobre lo que están haciendo los países de nuestro entorno, etcétera.

 En relación con las prioridades de los derechos humanos, quiero insistir en que las cinco empresas que hemos marcado suponen ya una incorporación, es decir, el tema de empresas y derechos humanos lo hemos considerado este año importante y que merecía la pena sumarlo a las prioridades. Desgraciadamente, una de las tragedias que ocurren a diario nos viene a dar la razón. En la tragedia de Bangladesh, con casi seiscientos muertos, al final son empresas multinacionales que están trabajando allí y que probablemente no han sido lo cuidadosas que debieran con las condiciones de sus trabajadores. España tiene una gran proyección exterior de empresas respetuosas con este tipo de situaciones. En toda Iberoamérica no ha habido prácticamente ninguna queja respecto a una empresa española desde que empezamos el proceso de presencia en Latinoamérica a principios de los años noventa, es decir, han pasado casi veinticinco años. Hemos creído que la petición de Naciones Unidas y de la Unión Europea de que este tema se incorporara, podíamos unirla con la experiencia de nuestras empresas y con el deseo del Gobierno. Estamos trabajando en esa estrategia de empresas y derechos humanos que esperamos que pueda ver la luz pronto.

 Creo que con esto he respondido a sus preguntas.

 Muchas gracias, presidente.

 El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, señor secretario de Estado.
 No sé si algún portavoz querría hacer alguna precisión. En todo caso, rogaría que fuera muy, muy breve. Han oído ustedes que el secretario de Estado va de aquí al aeropuerto porque mañana estará en Londres, donde tiene trabajo importante. Por tanto, ruego la máxima brevedad.

 Tiene la palabra el senador Losada.

 El señor LOSADA DE AZPIAZU: Seré muy breve.

 No me quedó muy claro una cuestión referente a Siria. ¿La apuesta que hace el Gobierno va hacia la ONU, hacia la Liga Árabe o hacia Amigos de Siria? Voy a hacerle tres preguntas muy rápidas y me gustaría que me dijera por dónde va la línea de actuación.

 En segundo lugar, le quería preguntar sobre una cosa que me olvidé. Me resultó muy sorprendente, leyendo el European Foreign Policy Scorecard 2013, una frase muy dura respecto al G-20 de México. Dijo que fue frustrante. Me gustaría saber si tiene esa opinión.

 La última. Cuando me refería a Latinoamérica y a las importaciones y exportaciones, no estaba hablando de la competitividad. Somos competitivos porque han caído los salarios. Yo le hacía la referencia porque estaba hablando no de países con problemas internos, sino de Perú, de Colombia, de Brasil, de México y de Chile, que son los países más emergentes y que de una forma brutal han virado sus importaciones y exportaciones hacia el Pacífico en detrimento de las españolas. Esa era mi preocupación y quisiera saber si el ministerio ha cogido este dato para trasladarlo a otros ministerios porque es un tema preocupante.

 El señor PRESIDENTE: Gracias, senador Losada.
 
El secretario de Estado tiene la palabra.

 El señor SECRETARIO DE ESTADO DE ASUNTOS EXTERIORES (De Benito Secades): Muchas gracias.

 En cuanto a Siria, el discurso que venimos manteniendo en esa triple dirección de negociación política, ayuda humanitaria y cuestiones de seguridad, pero fundamentalmente ahora contención y negociación política, es para todos los que lo quieran escuchar. Realmente en Naciones Unidas y en la Unión Europea somos todos unánimes; después vamos a los temas de detalle: si hay que armar a la oposición o no… -ya hemos flexibilizado hace un mes las exportaciones de material no letal a la oposición-. Es decir, puede haber cuestiones de detalle en un punto o en otro, pero el mensaje es para todos. Fundamentalmente es para el régimen y para la oposición, que son los actores y son las partes contendientes. Piensen ustedes que no se puede construir un nuevo país desde la nada. No se podrán sentar con el presidente Assad, pero se tendrán que sentar con algunos elementos del régimen que sean razonables −seguro que los hay− y hablar con ellos, porque lo que no conduce a nada es, como mencionaba un ministro de Exteriores hace unos días, limitarse a pensar en la caída del régimen, sino que habrá que pensar en el día después, y ese día después habrá que construirlo con todos los sirios de buena voluntad que quieran trabajar por ese futuro. Ese es un mensaje para todos, pero particularmente para los contendientes.

 En cuanto a Iberoamérica, ahora recuerdo con más precisión la pregunta. Efectivamente, en los países latinoamericanos, y particularmente en los ribereños del Pacífico, hay una tendencia en volverse hacia Asia porque las tasas de crecimiento de Asia, la necesidad de importación de materias primas de las que disponen los países iberoamericanos hacen un efecto llamada enorme. Tan conscientes somos de esa situación y de que efectivamente todo el Pacífico se nos puede volver a Asia y puede dejar de lado a Europa que a la nueva Alianza del Pacífico, que han constituido los países latinoamericanos con los países asiáticos, el presidente Rajoy fue invitado a la Cumbre de Santiago de Chile, y ahora, el día 23 de mayo, va a estar en Colombia en una gran reunión sobre ese tema. Somos perfectamente conscientes de esta evolución que se está produciendo y de esa mirada hacia el oeste por parte de algunos países latinoamericanos, particularmente los ribereños del Pacífico. Me parece que el 23 o el 24 de mayo se podrá visualizar la presencia del presidente Rajoy en la reunión de los países latinoamericanos ribereños del Pacífico.

 En cuanto al G-20, me va a perdonar porque el G-20 se dirige desde Presidencia del Gobierno y no quisiera interferir en eso. No lo conozco en detalle.

 El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, señor secretario de Estado

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